El Comercio

Belén Fernández: «Pasar de 120 a 90 kilómetros por hora puede reducir las emisiones un 25%»

Belén Fernández atiende a los periodistas ante Carlos Gonzalez, director del CTA.
Belén Fernández atiende a los periodistas ante Carlos Gonzalez, director del CTA. / PABLO LORENZANA
  • La consejera plantea «estudiar este vector», recogido en algunos informes, en el plan de movilidad que sacará a contratación para luchar «por todos los medios contra la posición dominante del coche»

La lucha contra la contaminación del aire exige nuevos sacrificios. La consejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, anunció ayer que antes de terminar el año contratará la elaboración de un plan de movilidad con un claro objetivo. «Hay que combatir por todos los medios la actual posición dominante del vehículo privado», animó.

La zanahoria de esta política pasa por potenciar «todos los modos colectivos, ferrocarril y autobús, para ganarle la partida al vehículo privado»; es una línea de trabajo en la que se valora poner en circulación una suerte de tarjeta ciudadana del Principado que dé acceso a los transportes y otros servicios. El palo asegura nuevas limitaciones para los automovilistas, entre ellas «la reducción de la velocidad, que conlleva la del consumo de combustibles y también disminuye la emisión de contaminantes».

«De acuerdo con algunos informes, pasar de 120 a 90 kilómetros por hora puede reducir las emisiones del orden de un 25%», ilustró. «Con independencia de lo afinado de la conclusión, son en todo caso cifras bien significativas que exigen estudiar también este vector del tráfico como un elemento influyente en la apuesta por una movilidad más limpia e hipocarbónica», expuso.

Fernández hizo este anuncio en una conferencia pronunciada ante empresarios del transporte, alcaldes, ecologistas y otros estudiosos de la materia. La reflexión apunta a un campo que la ciencia tiene ahora mismo bajo investigación, aunque ya está materializándose en decisiones. Madrid comenzó el año pasado a aplicar un protocolo según el cual reduce la velocidad de la M-30 y sus accesos a los 70 kilómetros por hora en momentos de gran contaminación.

¿Cuál es le fundamento de este tipo de decisiones? En la relación entre velocidad y contaminantes, existen diversos estudios de referencia. Los griegos Leonidas Ntziachristos y Zissis Samaras por ejemplo, comprobaron en el año 2000 que los vehículos emitían 0,8 gramos de óxidos de nitrógeno (NOx) por cada kilómetro recorrido a velocidades superiores a los 120; si el avance se reduce por debajo de los 80 kilómetros por hora la polución baja hasta los 0,4 gramos.

Los científicos verificaron que la disminución también se produce con el resto de contaminantes que expulsan los tubos de escape, sin embargo, por debajo de los 80 kilómetros por hora, la dinámica se rompe. A velocidades lentas el monóxido de carbono por ejemplo se libera al aire en mayor concentración.

En España el ingeniero de transportes Juan Jesús Mínguez, de la empresa Sice, realizó indagaciones con distintos tipos de motores sobre el mismo tema, concluyendo que existe un rango de velocidades óptimo para cada compuesto si de reducir su emisión es de lo que se trata. Para los óxidos de nitrógeno sitúa el umbral entre los 50 y 80 kilómetros por hora, independientemente de que el vehículo sea diesel o gasolina.

El debate sigue, sin embargo, abierto. A principios de año el Instituto de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona publicó un trabajo comprobando el efecto que la limitación a 80 kilómetros por hora tenía en los accesos de la ciudad. El análisis midió las concentraciones de óxidos de nitrógeno y micropartículas PM10, entre 2006 y 2010, en municipios con límite de velocidad y sin ellos. La conclusión es que las restricciones estáticas tenían resultados contraproducentes, mientras que las vías que adaptaban la velocidad a la congestión del momento conseguían menos contaminación.