El Comercio

La decisión última sobre la reválida, «en manos de las familias»

Miembros del Movimiento Social por la Escuela Pública, durante la concentración en Gijón.
Miembros del Movimiento Social por la Escuela Pública, durante la concentración en Gijón. / CITOULA
  • Diversos colectivos mantienen su rechazo a la evaluación final de sexto, a poco más de una semana de su celebración

«La Consejería de Educación, con su rechazo verbal a la reválida pero con su decisión de llevarla a cabo, deja en manos de las familias manifestar ese rechazo de manera efectiva». ¿Cómo? No llevando a sus hijos a clase el día 15 de junio, fecha fijada para la realización de la evaluación final de sexto de Primaria. Eso es precisamente lo que promueven sindicatos y colectivos de la escuela pública, que tras varias semanas ofreciendo charlas en colegios de toda Asturias sobre esta cuestión, ayer convocaron una protesta en el paseo de Begoña, en Gijón. Con los característicos paraguas rojos del Movimiento Social por la Escuela Pública, se preguntaron en voz alta «¿cuántas veces tiene que aprobar un alumno?»

El Movimiento Social, Suatea, el Sindicato de Estudiantes, Fapas Xixón y la Concapa no ven un solo motivo por el que los 8.000 alumnos de sexto de Primaria de Asturias tengan que someterse a este control. Frente a ello, animan a las familias que opinen de igual forma a no enviar a sus hijos, firmando un justificante de la no existencia. Porque el propio consejero, Genaro Alonso, ya avanzó que en esos casos no habrá ninguna consecuencia. Y el alumnado que falte ese día no tendrá que repetir el examen. Durante los debates celebrados en la campaña contra las reválidas, algunas familias plantearon la opción de poder llevar a sus hijos a clase, pero con una circular firmada por ellos en la que no permitían que los niños hicieran la prueba. Esa opción fue descartada porque las direcciones de los centros tienen órdenes de hacer el examen a todos los alumnos de sexto.

El Movimiento Social considera que la reválidas «nos retrotraen a una época que creíamos superada» y defiende que «cualquier evaluación, externa o no, no hace sino distorsionar la transmisión de ese conocimiento». En la concentración de ayer lo volvieron a dejar claro. «Rechazamos un modelo de escuela pública basado en la competición entre centros y la selección de alumnado. Rechazamos unas reválidas que ejercen una presión innecesaria sobre el alumnado, que no evalúan procesos de aprendizaje y ejercen una presión perversa sobre la forma de enseñanza».

La decisión, como queda dicho, está en manos de las familias. Los centros han recibido esta semana las instrucciones para la realización de las pruebas, que tendrán lugar el día 15 por la mañana. Algunos colegios ya han mostrado su intención de pedir un cambio de fecha (es una opción que plantea la propia consejería). Durará 185 minutos. La reválida arrancará con la prueba de comprensión oral y lectora (45 minutos); la de competencia matemática llegará después, con media hora y, finalmente, la de competencia básicas en ciencia y tecnología, del mismo tiempo. Habrá tres descansos, uno de ellos de 20 minutos, en el que los alumnos saldrán al patio.

Los centros esperan aún por los cuestionarios de contexto, que deberán responder los centros y los alumnos. También está dirigidos a las familias aunque estos son, claro está, voluntarios.

Condiciones laborales

Por su parte, la Junta de Personal Docente no Universitaria aprobó hace unos días una resolución en la que instaba a la consejería a garantizar que las condiciones laborales del profesorado no se verán alteradas por la aplicación de estas pruebas. Entre otras cosas, porque los docentes asturianos, al contrario de lo que sucederá en otras comunidades, tendrán que revisar y 'codificar' los cuadernillos de los alumnos antes de remitirlos a la comisión externa.

La celebración de la reválida es uno más de los frentes abiertos en la política educativa regional, a pocas semanas también de la celebración de las oposiciones de Secundaria, en pleno debate sobre el ciclo 0 a 3 y con el anuncio de recortes.