El Comercio

Los directores lamentan el cierre de aulas y piden bajar ratios para mejorar la calidad

  • Los criterios demográficos que esgrime la consejería también condicionarán la reordenación del mapa de centros

«No nacen niños y no hay inmigración. ¿Qué vamos a hacer?» Los responsables de los centros educativos asturianos que ya se saben afectados por los recortes de unidades decididos por la Consejería de Educación se debatían ayer entre cierta resignación ante las indiscutibles cifras de natalidad; el disgusto por la pérdida de aulas y el malestar por la ausencia de un plan 'b'. Los colegios sufrirán el próximo curso, de lleno, el contundente descenso de nacimientos de 2013. El 30% de las plazas ofertadas para niños de tres años quedarían vacías. Cuando finalizó la presentación de solicitudes en los centros se hizo evidente aquello de lo que vienen advirtiendo los expertos: Asturias envejece a marchas forzadas y no hay relevo generacional.

Ante esta situación, antes esas 2.800 plazas libres en Infantil, la consejería ha planteado el cierre de unidades, basándose en criterios demográficos. Los mismos, explicó ayer el consejero, Genaro Alonso, que se tendrán en cuenta también para la futura reordenación del mapa escolar. Todos los niveles educativos están siendo sometidos a un análisis, aunque Alonso no quiso avanzar aún qué centros estarán afectados.

En principio, y a falta de que haya cifras oficiales, Educación parece seguir el criterio de eliminar una unidad en los colegios en que ese aula quedaría completamente vacía. Es decir, si tienen tres unidades por curso y no alcanzan a llenar por completo dos, se elimina la tercera. Muchos centros se han 'librado' del cierre por muy poco, dos o tres alumnos que les valdrán para mantener la unidad.

Yolanda Camello es directora de la Escuela de Educación Infantil Gloria Fuertes, de Gijón, municipio donde se cerrarán seis aulas. En el Gloria Fuertes pierden una. «Con todo lo que curramos, es un disgusto grandísimo». Pero es evidente que «no hay para todos».

La pérdida del Gloria Fuertes se repite en Gijón en cinco escuelas infantiles (cubren el ciclo de tres a seis años). Marga Pérez dirige otra de ellas, la José Zorrilla. «Es lo que hay». La resignación. Pero también la demanda. «Nos queda una clase de 20, con dos alumnos de necesidades educativas especiales. Es apretado». De nuevo, las ratios en el debate: «Se debería aprovechar para bajarlas, es una oportunidad. Y tener en cuenta cómo trabajan los centros, sus proyectos. Con nuestras pedagogías más activas sería mejor tener clases más pequeñas». Pero lo cierto es que la solución para llenar ese aula podría ver de una forma completamente distinta a la que le gustaría. Técnicos de la consejería ya visitaron el centro para saber las posibilidades de ubicar allí una unidad de niños de dos años.

Pese a que el descenso de la natalidad se conocía, en la Escuela de Educación Infantil Las Mestas aseguran que les ha resultado «inesperada» una caída de la matrícula tan pronunciada. Antonia Álvarez es su directora y admite que «las necesidades educativas de Gijón están cubiertas». Pese a eso, como sus compañeras, cree que éste era el «momento adecuado» para bajar las ratios, establecidas ahora en 23 niños por aula en Infantil en la red pública y 25 en la concertada. «Deberíamos aprovechar para mejorar la calidad educativa. Seguiremos trabajando para hacerlo lo mejor posible». Como lo harán María Jesús Cid y el equipo de otra escuela gijonesa, la Miguel Hernández. Pone sobre la mesa la enorme diversificación de alumnado que tiene como argumento para poder mantener dos aulas con menos alumnos. Pero la realidad es la que es. «Mientras haya conciertos educativos y pocos niños...». Plantea la directora que no se apliquen recortes por el momento, a la espera de ver si la matrícula vuelve a crecer.

«Me duele muchísimo». La directora del colegio gijonés Federico García Lorca no oculta el disgusto. Pero tampoco niega que han recibido muy pocas solicitudes y que no será justo repartir alumnos de otros centros «si las familias lo han pedido así». Admite Elisa Sánchez Carrió que, a veces, además de la natalidad los colegios se ven afectados por «comentarios, apreciaciones, unas veces para bien y otras para mal». En otro colegio de Infantil y Primaria, el Colloto de Oviedo, su directora también admite la «lógica» del cierre. Eso no evita, no obstante, «la rabia por haber estado trabajando para consolidar la línea dos y ahora perder una unidad» y «la pena por el profesorado», que se puede ver afectado por recortes. Pero con las solicitudes que tienen ni siquiera completan la ratio de la primera. Covadonga Álvarez-Cofiño apunta al verdadero origen del problema: «Hay que debatir sobre la natalidad».

Por su parte, el sindicato Suatea reclamó ayer que esta situación sirva para «mejorar las condiciones de alumnado y profesorado», con descenso de ratios, disminución de horas lectivas a los docentes y aumento de apoyos. Suatea pide al Principado que «demuestre su compromiso con la escuela pública». Xixón Sí Puede aboga por el descenso de ratios y el recorte de conciertos educativos.