El Comercio

«Hay que repartir la carga de la bajada de la natalidad entre la red pública y la concertada»

Genaro Alonso, en un rincón de su despacho en la Consejería de Educación.
Genaro Alonso, en un rincón de su despacho en la Consejería de Educación. / MARIO ROJAS
  • «Habrá que ir acompasando las unidades al ritmo que vaya decreciendo la demografía»

  • Genaro Alonso Consejero de Educación y Cultura

Dice que no está agobiado. Le parece éste un fin de curso normal, pese a los muchos frentes abiertos de la Consejería de Educación. Pero lo cierto es que sus gestos, su actitud y su forma de hablar lo corroboran. No solo no está agobiado sino que hace un balance positivo de su primer año al frente de un área que en las dos próximas semanas se enfrenta a citas como la reválida de Primaria y las oposiciones de Secundaria. Genaro Alonso hace, «con sinceridad» y con mucha claridad, un exhaustivo repaso a todos y cada uno de los temas que tiene sobre la mesa.

-Empecemos por el cierre de aulas de Infantil para el próximo curso. Dice que habrá 11 menos.

-Es un dato aún provisional. Pero lo que hay que reconocer no es eso, sino la bajada brutal de la natalidad: 1.000 alumnos menos de tres años. Pero en Primaria crecemos en aulas. Insisto, la bajada de la natalidad es brutal.

-¿Es solo un primer paso? ¿Habrá que tomar más decisiones a futuro?

-Naturalmente. Habrá que ir acompasando las unidades, no solo en la pública, también en la concertada, al ritmo que vaya decreciendo -porque creciendo no lo veo- la demografía. No podemos hacer otra cosa. ¿Bajar las ratios? ¿Hasta dónde? ¿Hasta hacerlas desaparecer? Tenemos la más baja de España, 23 alumnos por unidad. Eso en los centros que están completos. En los que no, hay aulas de 12 o 16. La solución no es bajar la ratio por el mantenimiento del empleo hasta límites inaceptables, porque tenemos el deber de invertir el dinero público de modo eficiente.

-Pero no parece descabellado pensar que con 18 o 20 alumnos por aula la atención sería mejor.

-La ratio media es mucho menor. Aulas de 25 hay muy pocas.

-El próximo curso van a quedar libres un 30% de los puestos escolares. Son muchos.

-Muchos. Es un efecto desgraciado de la bajada de la natalidad.

-¿Ese debería ser el debate?

-Sí. Es un debate que trasciende la educación. La solución no es bajar la ratios. Por ejemplo, en El Bosquín. Aun dejando dos unidades, que son 46 plazas, hay 41 peticiones. Si abrimos la tercera unidad, tendríamos 28 plazas libres. ¿Cómo justifico yo, como consejero, que gasto de forma eficiente el dinero de todos los asturianos, incluido el mío, abriendo una unidad que no necesito? Además, al lado, separado por el río Nalón y una pasarela, está El Coto, que tiene 8 alumnos. ¿Los trasladamos y cerramos El Coto?

-Que en el futuro habrá más cierres de unidades parece evidente. ¿Y reparto de alumnos?

-Reparto de alumnos con el objeto de mantener los dos centros equilibrados, hasta que quizás, llegado el caso, solo haya alumnos para un centro. El próximo año tocan dos cosas importantes. Tenemos el compromiso de iniciar el mapa escolar. Hay que elaborarlo y luego, en los años sucesivos, llevarlo a la práctica. Pero lo primero es consensuarlo.

-Con esta evolución demográfica, ¿el nuevo mapa escolar puede conllevar cierres de colegios?

-Sin duda, sin duda, sin duda. O fusiones, reunificaciones. Pero cuidado, también atañe a la red concertada. Ya hay prevista una reunión para hablar con representantes de Escuelas Católicas del descenso de alumnos y las medidas a adoptar, toda vez que el año que viene toca revisión de conciertos.

Dos redes «en armonía»

-Muchas voces defienden que la concertada tenía sentido cuando la pública no podía asumir toda la demanda. Ahora que sí podría, ¿es usted de esa opinión?

-Los conciertos nacieron cuando el Estado dijo 'yo no puedo atender la demanda'. Parece razonable que cuando sí pudo asumirla, en la misma proporción, hubiera dicho, 'vamos a desconcertar'. Pero eso no ha ocurrido y las dos redes se han consolidado. No en la misma igualdad, pero legalmente las dos gozan de protección jurídica. Creo que no es la línea a seguir... Habrá que hacerlo de modo razonable y razonado. Además, judicialmente, si pretendes cerrar una unidad en la red concertada porque hay disponibilidad en la pública, los jueces dicen que es un derecho consolidado y que si hay demanda no hay razón para ello. Como no pretendemos judicializar el tema, llegados a este punto, que las dos redes coexistan en armonía. Lo que tenemos que hacer es repartir la carga de las consecuencias de la demografía a la baja. El próximo año, cuando estudiemos la red del mapa escolar, estarán los centros públicos pero también los concertados, que en su caso tendrán que ver aminoradas sus unidades de conciertos.

-¿Cómo de ambiciosa va a ser la reorganización del mapa?

-Va a considerar todos los parámetros, no solo demográficos. Habrá que revisar la oferta educativa de FP, de Secundaria y de Bachillerato y en función de los datos de densidad de población... Evidentemente, será distinto el mapa que resulte de La Corredoria o La Florida con el de Langreo, donde hay, a mi juicio, muchos centros educativos para muy pocos alumnos. Nuestra idea, una vez diseñado el mapa, es empezar la reorganización por Infantil y Primaria y luego aplicarla con un calendario. Pero no solo va a suponer cerrar o fusionar, también la creación de centros. Ahora estamos inmersos, de hecho, en la creación de tres: La Corredoria, La Florida y La Fresneda. Eso también forma parte del mapa. Pero tiene que haber acuerdo. Si no, el tema está condenado al fracaso.

-No parece que últimamente se logren muchos. A cada paso que da tiene una concentración en la puerta.

-Bueno, acabamos de conseguir un acuerdo importante, el de Maestros Capacitados.

-Ellos no están satisfechos.

-Pues es un acuerdo histórico, el primero de esta legislatura y unánime con los cuatro sindicatos. Hay reserva de plazas en las 14 especialidades de Secundaria que salen a oposición. Y el próximo año lo haremos en Primaria. La idea es hacerlo de forma paulatina.

-Vuelvo a la reorganización de centros. ¿Cómo se van a ver afectadas las plantillas?

-El próximo curso es prácticamente insignificante. Ahora bien, que una reducción progresiva y paulatina de unidades trae como corolario una reducción de plantillas, obviamente hablamos de interinos, no de funcionarios, eso parece también evidente. Decir lo contrario sería mentir.

-Los trabajadores de la concertada también están en pie de guerra. Hablan de compromisos incumplidos.

-Tienen razón. Les adeudamos un dinero que no hemos pagado porque no hemos podido. ¿Les vamos a pagar? Sí ¿Cuándo? No lo sé, espero que pronto. No tenemos presupuesto, por tanto la previsión que teníamos para el denominado complemento de licenciado quedó neutralizada. Estamos buscando la forma para hacer frente a eso y a la paga de antigüedad.

-Dicen que están discriminados.

-Salarialmente, la equiparación anda por el 98%. Hablan de cuestiones como la ratio de profesores, y ahí tenemos otro compromiso avanzado. Eso, por el bien de los alumnos y los profesores, me parece tan prioritario o más que las cuestión económica. Espero que antes de que finalice el mandato pueda cumplir estos compromisos.

Una reválida 'minimizada'

-Cambio de tema. Reválida de Primaria. El miércoles están llamados 8.000 alumnos a hacer un examen que a usted no le gusta. ¿Habrá insumisión?

-El día 15 a media mañana lo sabremos porque hemos habilitado un sistema para conocer la cifra real de alumnos que participan. Hemos dicho que no la queríamos y no es un capricho. Por eso la hemos recurrido. Ahora bien, después de haber luchado lo indecible, no nos planteamos la insumisión.

-Pero será una reválida 'adaptada'.

-Hemos sido valientes en eso. La hemos minimizado.

-El examen va a ser muy corto.

-Sí, es breve, y la aplican los profesores del centro, aunque no califican.

-Pero van a revisar los cuadernillos.

-Sí, pero la calificación la determinará la comisión externa.

-Vaya, que la aplicamos pero saltándonos las normas.

-Más que saltarnos las normas, digamos que las hemos adecuado.

-¿Nos puede traer problemas con el ministerio?

-Estoy seguro de que no, porque lo hemos hecho mejor que algunas comunidades suyas. Pero volviendo a su pregunta, si preveo absentismo. Ni lo preveo ni pienso en ello. No me importa. Si lo hubiera, entiendo que habría una gran contestación a la LOMCE por parte de las familias. Pero tal y como lo hemos planteado, no creo que vaya a haber una insumisión sustancial o índices elevados de absentismo ese día.

-En la práctica, es voluntaria.

-Es obligatoria porque todos los alumnos que acudan ese día al centro, y su deber es acudir, deben hacer la prueba.

-Pero si no van no la van a repetir.

-Es verdad. En ese sentido no es obligatoria. Y quiero añadir una cosa, decía Cervantes que no hay libro malo del que no se saque algo bueno. No hay prueba mala de la que no se saque algo positivo. Nos puede dar datos indicativos y positivos.

-Y todo esto, mientras no sabemos qué va a suceder con la LOMCE.

-Cada día es más complicado paralizala. Cuando aquí me decían 'no la apliques'. Vale. ¿Y al día siguiente, qué? Lo que hay que hacer es una cosa a priori muy simple pero que requiere gran consenso: ir redactando una nueva ley, paralizar lo que se pueda de ésta y no derogarla hasta que no tengas otra que la sustituya. Pero parece imposible un gran acuerdo por la educación. Mi mayor preocupación, si nadie lo remedia, es que el próximo año las comunidades autónomas tenemos que organizar y llevar a cabo la prueba de evaluación final de segundo de Bachillerato. La universidad se ha quedado muy tranquila, se ha quitado de encima la PAU. Nosotros hacemos la prueba, les pasamos los listados y ellos admiten. En este momento, no tenemos infraestructura, ni aplicación informática ni dinero para hacerlo. Tendríamos que ponernos a marchas forzadas a organizar las de ESO y Bachillerato.

-¿Cuándo deberían saberlo?

-En septiembre habría que tener claro si hay reválidas o no.

-¿Y habría que recuperar la PAU?

-Sí, continuar un año con la prueba de acceso tal y como está diseñada. Eso no causaría un daño a nadie.

-Otra de las grandes citas de este mes, las oposiciones de Secundaria. ¿Siente mucha presión, tras los problemas del año pasado?

-Estoy muy tranquilo. Pero no es una ingenuidad ni una inconsciencia. Hemos puesto todos los medios para que el procedimiento discurra con normalidad. El día 14 se publicarán los criterios de evaluación, algo que nunca se hizo.

-Parecía extraño que se publicaran después de hacer el examen.

-O no publicarlos. Madrid no los tiene ni los va a tener. Cuando yo oposité, no sabía ni lo que era. Era una indefensión absoluta. Hemos tomado todas las medidas preventivas para no tomar luego las reactivas.

-¿Es suficiente la convocatoria?

-No, no, qué va. Son las máximas plazas que podíamos sacar según la tasa de reposición del 100%. Supone bajar el porcentaje de interinidad en las especialidades convocadas del 26% al 11%. Pero la media seguirá alta.

Profesorado sobrecargado

-Cantabria ha aprobado una reducción del horario lectivo de los docentes. A usted se lo han pedido los sindicatos.

-No nos hemos comprometido con plazos ni con fechas, pero me gustaría que antes de acabar la legislatura pudiéramos revertir la situación y volver a la carga horaria lectiva anterior al real decreto ley que las amplió. Hay una cuestión que quiero estudiar para el próximo año: la posibilidad de reducir una hora de presencia semanal en el centro para todo el profesorado de Secundaria, que ahora es de 29 horas. Eso creo que sí lo podemos hacer. Ciertamente, no es demagogia, me consta, mi mujer es profesora y yo soy inspector, lo veo, lo sé, que el profesorado está sobrecargado.

-¿Cómo están siendo las relaciones con sindicatos?

-Las relaciones son totalmente satisfactorias y el diálogo fluido. Otra cosa es que no pueda dar satisfacción a todas su pretensiones, alguna de ellas muy legítimas, porque no tengo el dinero necesario. Queremos que el diálogo sea una seña de identidad y creemos que lo estamos logrando. No podemos satisfacer todas las peticiones, o al menos no de momento, pero espero estar cuatro años...

-Caso Renedo. La consejería estudió las facturas de un periodo. ¿Se va a ampliar ese estudio?

-Ignoro si el juez va a solicitar nuevos cotejos.

-¿Y la propia consejería?

-Hemos hecho lo que hemos hecho, referido a 2010 y 2011. Salvo petición expresa de sede jucial, por nuestra parte, mostrando toda nuestra colaboraicón, no tenemos decidido ningún tipo de actuación.

-Tras todo este repaso, ¿se arrepiente de haber aceptado el cargo? ¿Qué balance hace de este año?

-No solo no me arrepiento sino que para mí, tanto en lo personal como en lo profesional, está resultando una experiencia fecunda. El balance le corresponderá a la comunidad educativa, pero si tuviera que hacer una autoevaluación, el balance sería razonablemente positivo. Hay muchas cosas que hemos enfilado, hemos hablado con todo el mundo y estoy muy satisfecho de haber conseguido un equipo muy cohesionado de trabajo y con una integración bastante potente entre Cultura y Educación. Y usaría un verso de Ángel González, que dice 'nada es aún definitivo'.