El Comercio

«El fenómeno del Camino de Santiago es algo imparable, no una moda»

Laureano Víctor García, en su establecimiento, ubicado en Tineo.

Laureano Víctor García, en su establecimiento, ubicado en Tineo. / Lidia Álvarez

  • Laureano Víctor García, presidente de la Asociación de Amigos del Camino Astur-Galaico

  • «Es vital avanzar en el reglamento de gestión y funcionamiento de los albergues. También en la limpieza del trayecto y la señalización»

Su dedicación vocacional y exhaustiva al estudio de la ruta jacobea y su trabajo en interés de la mejora, conservación, promoción y divulgación de los Caminos de Santiago a su paso por Asturias le han hecho merecedor de una de las Medallas de Plata de Asturias. Laureano Víctor García Díaz (Tineo, 1995) ha dedicado los últimos treinta años a trabajar por la recuperación de esta vía histórica en la región, con especial dedicación a la ruta por el Camino Primitivo, del que dice «tiene algo especial». Desde 1991, preside la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del interior y se encarga de coordinar las asociaciones asturianas y la agrupación de asociaciones del Camino del Norte. Este galardón y el reciente reconocimiento como Patrimonio Mundial de la Humanidad de los Caminos del Norte le animan a continuar con su labor.

¿Cómo recibe este reconocimiento?

No tenía ni idea de que fuera candidato. Fue una sorpresa total y absoluta. El día antes del anuncio en el Consejo de Gobierno recibí una llamada del consejero de Educación para solicitar mi beneplácito. Y me salió espontáneamente decir que eso ni se pregunta. Es un honor que no creo que nadie rechace y un reconocimiento extraordinario. Eso sí, no la puedo asumir como individual, la tengo que compartir con todos los amigos de las asociaciones y gente que ha trabajado duramente para la recuperación del Camino de Santiago.

¿Cómo surgió esa dedicación al Camino?

Pues acaba de hacer justo 27 años. Dentro del programa cultural de las fiestas de San Roque en Tineo se incluyó una conferencia sobre el Camino de José Joaquín Milans del Bosch y Julio Antonio Fernández Lamuño que nos acercó a la realidad de que Tineo estaba en el Camino y la famosa leyenda de que Alfonso II El Casto pasó por estas tierras cuando fue a reconocer los restos del apóstol. A los dos día, recibí una llamada del entonces alcalde, Francisco Blanco, que creía interesante hacer algo sobre el Camino en Tineo. Así nació la idea de crear una asociación de amigos del Camino para recuperar la ruta jacobea.

¿Hasta entonces no pasaban peregrinos por Tineo?

No. A raíz de ahí empezó todo. Los primeros pasaron por aquí en 1992. Todavía conservo la fotografía. Eran tres alemanes y no había dónde alojarlos. Acabaron durmiendo en el despacho del alcalde. Fue el primer albergue de la época moderna en Tineo. Más adelante se acomodó un pequeño local en la parte trasera del Ayuntamiento, pero no llegaron a una docena de peregrinos en todo el año. Ya en el Año Santo, a finales de 1993, se inauguró el albergue en el antiguo matadero.

Empezaba a haber conciencia de lo que significaba el Camino, pero quedaba todavía mucho por hacer.

Lo primero fue reconocer el Camino a lo largo del concejo. Empezamos a acondicionarlo y a señalizarlo. En Tineo tenemos la suerte de que los caminos por los que pasa siempre fueron utilizados, así que prácticamente no había tramos cerrados. Únicamente en Piedratecha, donde se cambió el Camino por una concentración parcelaria, pero los vecinos nos permitieron recuperarlo.

¿Cómo fue la coordinación con otros concejos por los que pasa el Camino Primitivo?

Empezamos a coordinarnos y en 1993 hicimos una gran convocatoria aquí en Tineo con todos los ayuntamientos de Oviedo a Fonsagrada, que es lo que se llamó la Mesa del Camino Primitivo, que ahora hemos vuelto a retomar, y se avanzó mucho.

¿Cuánto tiempo pasó desde aquellos primeros peregrinos hasta que empezó a verse que ya estaba en marcha?

Bastante. Fácilmente diez años hasta que pasamos la barrera psicológica de los mil peregrinos al año. Pero después la progresión fue muy rápida, hasta llegar a los en torno a 13.000 que el año pasado pasaron por Tineo.

Patrimonio de la Humanidad

A día de hoy, ¿ya hay conciencia del potencial del Camino de Santiago o todavía queda recorrido?

Nos está ayudando mucho la declaración como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, pero todavía queda muchísimo. Afortunadamente, está haciendo sonar la campana a los políticos que, al final, son los que tienen los medios.

¿Cómo fue el proceso?

Fue duro. Había agentes políticos y sociales, dentro del propio Camino, que estaban en contra de que los Caminos del Norte fuesen Patrimonio Mundial. Prueba de ello es que haya quedado fuera el del Salvador y que no salió a la primera. Algunas comunidades, como Andalucía, pelearon muy fuerte para que no se presentase la candidatura. Es algo que no entendemos, porque peregrinos hay para todos.

¿Está siendo un importante revulsivo?

Este año estamos teniendo un incremento de peregrinos muy importante, de casi un 30%, y la mayor parte extranjeros. Ahora lo que hay que hacer, que ya se está trabajando en ello, es un reglamento de funcionamiento y gestión de los albergues. Es algo fundamental. Y continuar con la limpieza de caminos y la mejora de la señalización. Con esas tres cosas, el éxito está garantizado. El Camino de Santiago puede ser un factor económico que permita la sostenibilidad de las zonas rurales, que ahora mismo tienen muy pocas cosas a las que atenerse.

¿Preocupa que sea una moda pasajera?

No. Es imposible. Un fenómeno que hace venir a Tineo a gente de Sudáfrica, Australia, Estados Unidos, Rusia, Argentina, etc., no puede tener fin. Es algo imparable. Además, antes se veía que el ascenso de peregrinos era muy puntual coincidiendo con Año Santo, pero ahora que llevamos desde 2010 y todavía quedan otros cinco años, fue aumentando igual de forma impresionante, sobre todo en los últimos dos años. Puede tener baches, pero estoy convencido de que irá a más.