El Comercio

Los ecologistas critican que solo tres solares hayan sido descontaminados

Antiguos terrenos de Arcelor descontaminados para el PEPA, en Avilés.
Antiguos terrenos de Arcelor descontaminados para el PEPA, en Avilés. / Marietfa
  • No entienden que el Gobierno regional redujera a una docena las 1.012 parcelas señaladas por el Instituto Geológico y Minero de España como terrenos afectados

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies no está conforme con que el Principado de Asturias considere que solo una docena de terrenos de la región estén contaminados. Es más, aseguran que son «cientos». El caso, según apuntó el portavoz de la asociación, Fructuoso Pontigo, es que el Instituto Geológico y Minero de España había detectado en su momento 1.012 solares contaminados. El Principado encargó entonces a la empresa carreñense Rymol su propio informe, que redujo ese número a 694, pero al final la lista se quedó en solo doce.

Pontigo indicó que se realizaron actuaciones puntuales de descontaminación, como ocurrió en La Manjoya, en Oviedo, donde se encontraba una fábrica de explosivos; el Polígono Empresarial del Principado de Asturias (PEPA), en antiguos terrenos de Arcelor, y el solar sobre el que se asienta la fábrica de Thyssen, en el concejo de Mieres. Pero el problema que ve el portavoz de la Coordinadora es que las listas de los terrenos contaminados no se conocen: «No facilitaron una copia a nadie», apunta Pontigo, quien también criticó que el Principado fuera la última Administración regional en realizar una normativa sobre este asunto y que, además, ésta sea la más tolerante. Tal es así que, según añade, «se permiten usos recreativos, residenciales y agrarios en suelos cien veces más contaminados que en regiones como Cataluña, Madrid o La Rioja».

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies realizó su propia comparativa entre normativas y la asturiana no sale muy bien parada. Hay múltiples ejemplos, pero algunos de ellos son que si en el Principado se permite el uso de suelo industrial con presencia de 295 microgramos de antimonio por kilo de tierra en Madrid sólo se aceptan 30, pero para uso residencial esa cantidad baja a 25 en Asturias por los solo 6 de Cataluña. Lo mismo ocurre con elementos como arsénico, bario, cadmio, cromo, plomo y un largo etcétera. Llaman la atención, además, sobre el mercurio, ya que en Asturias se admite su presencia en 10 microgramos por kilo de tierra para uso residencial mientras que en Cataluña el límite está en 3; o sobre el cromo, con valores de 10.000 en el Principado y 230 en Madrid.

Fructuoso Pontigo puso especial énfasis en el selenio, un elemento muy utilizado en la minería del oro: «Es un problema muy grave en Belmonte, porque está contaminando todo el río Narcea. Si se aplicara la normativa de Cataluña no se podría cultivar nada en toda la ribera del río, pero aquí no pasa nada». Y es que los valores de selenio admitidos en Asturias para suelo de uso rural son de 25 microgramos por kilo de tierra, mientras que la legislación catalana lo deja en 0,7.

Trazas de metales en Gijón

A la vista de esta normativa, Pontigo explica que, «cuando en Gijón se hicieron varios estudios en Jove y Tremañes, dieron trazas de metales pero no incumplían la normativa debido a la tolerancia que hay aquí. En Cataluña y Madrid sí que habrían dado que son suelos contaminados».

«Somos un coladero. El Principado no está dando los datos. Somos los primeros de España en suelos contaminados», asegura el portavoz de la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies. Y llama la atención sobre los terrenos de Soterraña, en el concejo de Lena, y uno de los doce reconocidos por el Principado como suelo contaminado. El caso es que «en su momento hubo una inversión estatal para acometer su descontaminación, pero no se pudo ejecutar porque el Principado no lo tenía declarado todavía como suelo contaminado».

Sí reconocen los ecologistas que la práctica totalidad de estos suelos son de titularidad privada, en muchos casos de empresas que han desaparecido o que no cuentan con financiación económica para acometer la limpieza de los terrenos, por lo que Pontigo apuesta por la enajenación de los suelos pendientes de descontaminar y obligar a los propietarios a que acometan las limpiezas. Los conservacionistas lamentan que, pese a que Asturias tiene la normativa más reciente en este asunto, sea la más permisiva porque «hicieron un copia y pega de algunas de las normas que había en el país».