El Comercio

La patronal turística certifica un «buen verano», pero pide más apoyo público

Antonio Amieva, Javier Martínez, José Luis Álvarez Almeida, Fernando Corral y Julio Bobes, en la sede de Fade.
Antonio Amieva, Javier Martínez, José Luis Álvarez Almeida, Fernando Corral y Julio Bobes, en la sede de Fade. / DAMIÁN ARIENZA
  • Critica la concentración de eventos en fechas clave y reclama mayor inversión: «Con ocho millones de euros no podemos competir»

La tendencia registrada a principios de año ya apuntaba que el período estival iba a ser positivo para el sector turístico. Y los datos difundidos ayer por la Mesa de Turismo de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) así lo confirmaron. «Ha sido un buen verano. Se han cumplido las expectativas», señaló uno de los tres presidentes de la Asociación de Hostelería y Turismo en Asturias (Otea), José Luis Álvarez Almeida. Ha aumentado la ocupación de los alojamientos y los precios, lo que ha generado más estabilidad a los propietarios.

En julio, los hoteles asturianos llenaron el 74% de sus plazas, lo que supone un 4,5% más que el mismo mes del año pasado. En agosto, la ocupación media se elevó hasta el 90%, un 3,5% más que en 2015. Fernando Corral, también presidente de Otea, destacó que los precios habían aumentando, en ambos meses, alrededor de un 4%. Estas cifras han permitido a los hoteleros comenzar a «recuperar la rentabilidad», una vieja reivindicación de la patronal. «Estamos mejorando después de unos años muy duros en los que algunos alojamientos tuvieron rentabilidades negativas», indicó. Aunque el verano anterior ya fue «bueno», éste ha arrojado un balance «ligeramente» más satisfactorio.

Récord nacional

Pese a los datos positivos, Corral incidió en que no pueden pronunciar «un mensaje triunfalista». En este sentido, aclaró que esta bocanada de aire para el sector se debe a varias cuestiones. Entre ellas, el récord histórico de turistas llegados a España, que rozan los 70 millones. La gran afluencia de viajeros en zonas costeras provocó llenos absolutos en los alojamientos. De ello se beneficiaron comunidades como Asturias, que captó a parte de estos turistas. Al igual que la inestabilidad de algunos países europeos, que también desviaron visitantes a nuevos destinos. Almeida subrayó que la patronal no puede lanzar las campanas al vuelo.

De hecho, Javier Martínez, el tercer presidente de Otea, puso de manifiesto su preocupación «por los eventos gastronómicos que están proliferando en verano». Actividades que perjudican, no solo por la caída del consumo en los establecimientos, sino también por la merma «en la calidad que se da al turista». Como muestra, indicó que, en tres semanas de julio, hubo otros tantos eventos en Gijón: Metrópoli, la Semana Negra y el Oktoberfest. «Pedimos luchar en igualdad de condiciones. Que no tengan preferencias en cuanto a instalaciones, ubicación...», remarcó. Asimismo, destacó la necesidad de regular estas actividades para que «no se concentren en el tiempo». Almeida apuntó directamente a los ayuntamientos, «que son los responsables de esto y tienen que empezar a consensuar con el sector» la celebración de este tipo de citas lúdicas. Como ejemplos, citó la fiesta de la cerveza que comienza hoy en Oviedo. Evento que no ha sido acordado con el sector, algo que sí se hizo con el Fartukarte Street Food Festival de Ribadesella.

Más presupuesto

«No podemos tener a 35.000 trabajadores todo el año y que, en pleno verano, salgan estos eventos como champiñones», criticó el presidente de Otea en referencia a esta «competencia desleal». Por su parte, Corral también tuvo reproches para el Principado por el escaso respaldo económico que ofrece al sector. «Con ocho millones de euros, Asturias no puede competir con los 14,8 de Cantabria», declaró.

El mayor presupuesto que otorga la comunidad vecina al turismo es, a su juicio, «un indicador de por dónde tenemos que encaminarnos de cara al futuro». Asimismo, Corral destacó que «Asturias necesita hacer los deberes por parte de la Administración y los empresarios». En este punto, urgió la mejora de los paquetes turísticos (deportivos, culturales, relacionados con el Camino de Santiago...), un paso clave para afrontar el futuro.

Otra de las peticiones lanzadas al Principado fue el impulso de los planes para formar a profesionales del ámbito turístico, que incluyan aprendizaje de idiomas y manejo de redes sociales, entre otras habilidades. «Hemos tenido complicaciones para atender a todos los turistas por las necesidades de empleo de calidad y que, en muchos casos, no hemos podido cubrir», añadió Almeida.