El Comercio

Javier Fernández agradece el ejemplo de las Medallas de Asturias

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Por la izquierda, Mari Cruz Fernández, José Manuel Vaquero, Javier Fernández, Alejandro Mieres y Rafael Pedregal. En la fila de atrás, Laureano Víctor García, Miguel Molins, Francisca García y María Isabel Castaño, en la ceremonia de entrega de las Medallas de Asturias, celebrada en el Auditorio Príncipe Felipe. / FOTOS: MARIO ROJAS

  • El presidente del Principado destaca la labor de los galardonados en la búsqueda del bien común

Trayectorias muy diferentes, pero todas ellas igualmente valiosas para la sociedad asturiana. «Son muy buenos en lo suyo y, en consecuencia, son buenos para todos porque las diferencias y el pluralismo son enriquecedores si coinciden en el bien común», aseguró el presidente del Principado, Javier Fernández, en la ceremonia de entrega de las Medallas de Asturias, que tuvo lugar ayer en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo.

Las cooperativas El Orrio y Campoastur, el pintor Alejandro Mieres, la Fundación Banco Sabadell, la Asociación de Ayuda a Personas con Parálisis Cerebral (Aspace), Laureano Víctor García Díez, presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur-Galaico del Interior, y el consejero del grupo Editorial Prensa Ibérica José Manuel Vaquero fueron distinguidos como personalidades destacadas. Los seis primeros recibieron los honores de plata y el último el de oro. Unos reconocimientos que suponen «la orla institucional que ampliamos cada septiembre con los retratos de los que consideramos nuestros mejores», tal y como apuntó Fernández. A ellos estaban dirigidos estos elogios, que formaban parte de un «discurso de agradecimiento» por su labor inestimable en diferentes ámbitos. «Las primeras palabras son gracias por su ejemplo; gracias, también, por estar aquí», subrayó el presidente. Porque el acto, que llenó hasta la bandera el auditorio, obligaba a los galardonados «a endomingarse, a guardar asiento un rato largo en un escenario horneado de focos e incluso a apurar el trago de hablar en público». Un trance que salvaron a la perfección.

Criterios diferentes

«Nunca podremos distinguir a todos los hombres y mujeres dignos de protagonizar este acto», aseguró Fernández. Para aliviar esa «injusticia inevitable», se impone «la obligación del esmero: ser escrupulosos, deliberar desguarnecidos de anteojeras y sin echar cuentas a provecho propio». Los receptores de las Medallas de Asturias, destacó, se han ganado por méritos propios el reconocimiento que les ha otorgado el Principado. Todos ellos pertenecen a sectores muy diferentes. Una diversidad «de trayectorias, de intereses, seguramente también de criterios» que elogió Fernández. Pese a la distancia que separa a las personas y entidades honradas, también existen puntos de confluencia entre ellas, como la búsqueda del bien común para todos los asturianos. «En el Día de Asturias, la celebración que nos convoca, estemos orgullosos de nuestra pluralidad, pero sepamos allanar nuestras divergencias a favor del interés colectivo», aseveró.

Grandes aportaciones

Fernández hizo hincapié en la necesidad de superar la diversidad «que se aísla y confunde acuerdo con rendición» para aspirar a sacar las cualidades más excelsas. Con este planteamiento en mente, «la entrega de estas medallas quiere ser un elogio a nuestra pluralidad enriquecedora, la que suma a favor de Asturias». Precisamente, los galardonados recibieron tales honores por las aportaciones que desde la cultura, la economía, el bienestar social y la promoción del trabajo en común han hecho a esta autonomía que hoy celebra su día.

La ceremonia de entrega de las máximas distinciones de la región finalizó, como manda la tradición, con el himno de la comunidad. Los encargados de interpretar el 'Asturias, patria querida' fueron los miembros del cuarteto de cuerda y percusión de la Orquesta Sinfónica del Principado (OSPA). Su interpretación suscitó una gran ovación entre los asistentes.