El Comercio

Un filón de popularidad

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Un artesano elabora madreñes ante la atenta mirada de los visitantes. / FOTOS: DAVID SUÁREZ FUENTE

  • Taramundi, la tierra de las navajas y el inicio del turismo rural, se da un baño de multitudes en el 8 de septiembre. Tejedor, Paula Rojo y la OSPA ponen la música

«No fue un gran día de ventas, pero nos ayuda a promocionar nuestras navajas». Los actos festivos del Día de Asturias llenaron ayer de vida una villa tradicionalmente silenciosa, arrinconada y bella. En Taramundi, los artesanos de la cuchillería que llevaron sus productos al mercado se mostraban satisfechos por el especial protagonismo de su tierra y por las curiosidades de los visitantes, «muy interesados en saber cómo se hacen los cuchillos artesanalmente», indicaba Juan Carlos Quintana.

En el mercado tradicional y la feria de productos artesanos se pudo ver también cómo se fabrican unas madreñes, cómo se hace una vasija de barro o cómo funciona un telar tradicional en este evocador rincón del Occidente asturiano. Pero sin duda el gran éxito del día estuvo en la gastronomía. Los visitantes no se fueron del pueblo sin probar los tortos con picadillo. «Estaban buenísimos», destacaba Montse Martín, una toledana que acudió junto a su familia a pasar el Día de Asturias en Taramundi. «Vinimos hace seis años a Ribadesella y este año decidimos repetir», anotó.

Otro de los éxitos del día fue el deporte tradicional. Todos los visitantes que quisieron pudieron jugar a la rana, la llave o a los bolos, subirse a unos zancos o intentar meter la anilla en la botella. Muchos juegos tradicionales que no dejaron indiferente a nadie. «Fue muy divertido», reconocía una turista, a quien lo que más le gustó fue «cortar el tronco». También Taramundi abrió en la jornada de ayer todos sus museos, y puso a disposición autobuses lanzadera para visitar la Casa del Agua y el Centro de Artesanía de Bres, así como el Conjunto Etnográfico de Os Teixóis, mientras en el Museo de los Molinos de Mazonovo se puso a disposición de los más pequeños interesantes talleres. «Hicimos harina, echando el maíz y girando la piedra», explicaba muy contenta Silvia España, quien presumía de su diploma acreditativo'.

Junto a las especifidades de la tierra, atractivos más que suficientes para congregar a los cientos de visitantes que acudieron ayer a Taramundi, la música hizo de perfecto complemento. Allí estuvieron el quinteto de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), el grupo Tejedor y Paula Rojo, quien fue la encargada de poner la guinda al pastel para cerrar los festejos de este Día de Asturias.

«Vine de pequeña»

Visitantes procedentes de los lugares más diversos llenaron las calles del concejo. Como Paula Ruiz, que acudió desde Salinas (Castrillón) animada por los recuerdos. «Vine de pequeña a comprar cuchillos, y no recordaba cómo era», anotó. Y por este motivo decidió repetir acompañada por unos amigos.

Una jornada con muchos puestos de comida, artesanía y también estands solidarios como el de la Federación de Deportes de Minusválidos Físicos del Principado de Asturias, que puso a la venta vasos de sidra, camisetas y pañuelos, cuyos beneficios «van a parar a la federación», indicó Juan Carlos Barcia, quien explicó que el dinero recaudado servirá para financiar todo tipo de deportes adaptados. «Mucha gente no conoce lo que hacemos», dijo el presidente de la federación, Jesús Antonio Fernández, reconociendo que un día como el de ayer les ayuda a visibilizar su tarea.

Por la tarde, el presidente regional Javier Fernández paseó por el mercado acompañado del consejero Genaro Alonso y alcaldes de la comarca. La sigilosa tierra donde nació el turismo rural hace 30 años, con la apertura de La Rectoral, se dio ayer un baño de multitudes.