El Comercio

«Estamos ante un verano nefasto para el campo», lamentan ganaderos y agricultores

José Ramón Sánchez, en su finca de Casariego.
José Ramón Sánchez, en su finca de Casariego. / D. S. Fuente
  • Consideran que la escasez de lluvias supondrá pérdidas. Incluso los apicultores avisan de que las abejas no producen miel

«Un verano nefasto para el campo». Así de desolados se muestran los ganaderos, agricultores y apicultores de toda la región. Avisan de que la falta de lluvia está perjudicando a sus cosechas. El maíz, por ejemplo, se muestra seco, enroscado y con la panoya sin apenas desarrollar, algo que va a perjudicar en la recolección de este cultivo: «La producción va a ser inferior a la de otros años, el maíz no creció como tenía que crecer», explica José Ramón Sánchez, un ganadero de Casariego, en el concejo de Tapia, que se aventura a calcular sus pérdidas cercanas al 50%. Y es que el maíz de este año no le dará para alimentar a sus 150 cabezas de ganado, por lo que «el próximo verano tendré que comprar pienso y otros productos aumentando los costes».

Una buena noticia, no obstante, para los productores de forraje de Castilla y León, que son los encargados de abastecer a los ganaderos asturianos cuando se quedan sin sus propios forrajes. Una ola de calor que también afecta al ganado: «Producen cuatro o cinco litros menos al día», asegura Sánchez. Manuel Fernández, de la ganadería Buenavista, en Tol, cree que «las fincas costeras son las más perjudicadas», según ha podido comprobar en su cosecha, de la que este año recolectará 10.000 kilogramos menos. Este problema se suma a los daños que está sufriendo a causa del jabalí: «El año pasado fue pésimo y este es aún peor», señala angustiado.

Algunos ganaderos adelantaron a ayer la cosecha, ensilando el maíz que «ya era tiempo de cosecharlo», explica Martín González, de la ganadería Amor, en La Grandela. Martín indica que su producción se vio algo mermada aunque no fue de las más perjudicadas, ya que «yo sembré el maíz en mayo». Desde la Unión de Campesinos Asturianos (UCA), reconocen que «el maíz este año no vale nada». José Ramón García Alba, secretario general del sindicato agrario, reconoce que a la producción de maíz de este año «le afectó mucho el exceso de agua cuando se plantó, a lo que ahora se suma la seca actual».

Pese a ello, admite que no ha recibido quejas formales en el sindicato «aunque sí que llegaron a escala nacional de otras provincias», apuntó. Los agricultores también se han visto afectados por el clima: «El calor propició las plagas que perjudicaron el cultivo de la patata con pérdidas de hasta el 40%», explica Joaquín Méndez, gerente de Rancho Huerto SAT, quien asegura que lo habitual es que en una plantación de tubérculos se pierda un 15%. Pero no solo la patata ha sufrido las consecuencias de esta locura de tiempo sino que los cultivos de verano plantados en el exterior, como los pimientos, el calabacín y las judías, también han sufrido una menor recolección: «Una pérdida del 80%», calculó.

Pero la problemática en la agricultura aún continúa, y es que en este rancho situado en Jarrio, en el municipio de Coaña, no pueden sembrar los productos de otoño e invierno, ya que «el suelo está muy seco, es todo polvo», explica. Méndez asegura que las plantaciones de nabos y los repollos de invierno ya deberían estar plantados «y con este clima no se puede».

«A más seca, más sufrimos»

La faba, uno de los productos estrella de nuestra región, también está sufriendo los calores de este verano. Y es que la planta «necesita algo de agua para que les fabes cojan volumen», explica Juan José Méndez, presidente del Consejo Regulador de la Faba Asturiana, que asegura que las zonas cercanas a las vegas de los ríos no está siendo tan perjudicada, pero en otras zonas más alejadas de ríos sí que se ve afectada por lo que «el tamaño de la faba se va a notar», afirma el presidente. «El cambio climático parece algo lejano, pero en realidad lo tenemos aquí». Méndez aseveró que «los años bisiestos nunca fueron buenos en la agricultura», y es que, a su juicio, los años con un día más «son años que prometen, pero no dan».

Los apicultores también se quejan de la sequía. Sus abejas no producen todo lo que deberían porque «no hay humedad en los suelos», dice Alberto Uría, gerente de miel Outurelos de Ibias. Asimismo, indica que «el occidente es la zona más afectada porque lleva mucho tiempo sin llover».

Uría explica que los apicultores «cuanto más seca, más sufrimos», dado que la producción de miel se ve mermada a causa del calor y de las intensas temperaturas que secan los suelos y hacen que las flores no estén en su esplendor. Uría no se atrevió a cuantificar las pérdidas en sus colmenares: «Habrá que esperar a la recolección». Eso sí, tiene claro que algunos apicultores tuvieron muy buena primavera, pero para otros «el año no ha sido nada bueno, aseguró.