El Comercio

El director general Julio González Zapico, Alberto González, el consejero Francisco Blanco y Marta González, de UGT, ayer.
El director general Julio González Zapico, Alberto González, el consejero Francisco Blanco y Marta González, de UGT, ayer. / P. UCHA

El auge del turismo deja a los empresarios con vacantes de empleo que no logran cubrir

  • «Los jefes de sala se los rifan, faltan cocineros, escanciadores y guías», señala Fade. El Principado presenta un nuevo plan a cuatro años

En Asturias hay 79.664 parados y «es increíble que tengamos puestos de trabajo sin cubrir». Lo advirtió Alberto González, director general de la patronal Fade, quien enumeró los empleos para los que los empresarios del sector turístico no encuentran mano de obra tras el repunte del sector: «Los jefes de sala se los rifan, nos faltan cocineros, sumilleres, escanciadores, maestros de sidra, especialistas en turismo de aventuras, es decir, guías».

El Principado acaba de asumir este problema, y procurará darle solución dentro del Programa de Turismo Sostenible 2016-2020, que ayer presentó el consejero de Empleo, Industria y Turismo. Francisco Blanco reconoció que «hay un problema para encontrar a gente preparada, cuesta mantenerla y se da cierta informalidad». Se refería así a la «diferencia de trato cuando te recibe una persona profesional y cuando no lo es».

La formación es justo una de las debilidades del sector diagnosticada en el documento, y afecta tanto a empleados como a empresarios. Falta dominio de idiomas y oficios concretos. «Hablamos del inglés, pero por ejemplo también estamos promocionando la sidra de calidad de Asturias y hay pocas sidrerías en las que te encuentres a quien te sepa prescribir una sidra como se hace con un vino», lamentó González. «Soy sidrero y de esto algo sé», confió. «A ver si nos van a adelantar en esto los del País Vasco», previno.

Las asignaturas pendientes afectan también a los propios empresarios y su pericia a la hora de saber posicionar en internet las ofertas que hace cada negocio. Se trata pues de un déficit con distintas raíces, y una de ellas pasa por la necesidad de corregir los cursos de formación. Un ejemplo. El Servicio Público de Empleo sólo ofrecía ayer en su web para personas en el paro seis cursos de la rama de hostelería y turismo, centrados en instruir en las operaciones básicas de cocina, servicios de bar y cafetería. Las áreas cubren sólo parte de las especialidades que los empresarios no logran cubrir.

«La formación es fundamental y existe ahí un problema que tenemos que abordar», reconoció Francisco Blanco. Con todo, esta línea de trabajo es sólo una de las incluidas en el programa para los próximos cuatro años, un documento que ha seleccionado los perfiles de turistas más proclives a venir a la región, los mercados en los que más renta invertir y el tipo de producto a ofrecerle. La idea es desarrollar así promociones «diferenciadas», indicó el consejero.

Más de 500 consultas

En la presentación se acompañó de sindicatos y patronal para visibilizar el esfuerzo negociador de un documento que ha consultado a «más de 500 agentes turísticos» y que era uno de los acuerdos del pacto de concertación.

Todos los intervinientes aplaudieron el esfuerzo de negociación «en un contexto en el que no se está pactando en el ámbito nacional», en palabras de Adrián Redondo, secretario de Empleo de CC OO. El sindicalista fue el primero en hablar tras el consejero, y animó a aprovechar el auge del turismo en el presente verano «para abrir la negociación del convenio colectivo, que está estancado desde 2011». Fue un guante que ninguno de los intervinientes quiso recoger directamente.

«Desestacionalizar el sector daría estabilidad al empleo y sería beneficioso para los trabajadores», indicó Marta González, vicesecretaria general de Servicios para la Movilidad y el Consumo de UGT. Sobre la necesidad de impulsar la formación, aseguró que «hay que ir incorporándose a ella; así los trabajadores podrán dar mejor servicio y mejorará la calidad de su empleo».

Alberto González recordó que la patronal aprovechó la concertación social para centrar «los escasos recursos en aquellos sectores con capacidad de arrastre de los demás». La Fade encuentra que en el turismo hay «cuellos de botella», entre los que citó que «la comercialización; ya no se puede hacer a cañonazos, hay que cazar a microscopio porque cada vez el turista es más selectivo».