El Comercio

«Si existe una estrategia regional para la Universidad, nadie me la ha explicado»

Santiago García Granda, en la biblioteca del Edficio Histórico de la Universidad de Oviedo.
Santiago García Granda, en la biblioteca del Edficio Histórico de la Universidad de Oviedo. / MARIO ROJAS
  • Santiago García Granda, Rector de la Universidad de Oviedo

  • «Israel, con una guerra, tiene claro un pacto educativo. Nosotros en colaboración con las empresas podríamos captar a un premio Nobel»

Superados los 100 días de gracia, Santiago García Granda (Verdiciu, 1955) inicia mañana su primer curso académico como rector. Llega al despacho con una agenda apretada, llamadas, papeles que firmar. En la antesala, los birretes por estrenar y un libro reciben a las visitas. 'Liderazgo y compromiso social', del catedrático mexicano Enrique Agüera Ibáñez. Le harán falta para persuadir al Principado de que se sume a los planes que defiende.

No estamos entre las 500 mejores universidades según el ranking de Shanghái. ¿Por qué?

Tenemos que mejorar muchísimo la información de lo que hacemos. Los rankings no valoran todo nuestro potencial porque no tenemos un plan que muestre nuestros logros. Un ejemplo: hay una gran integración con las empresas de la región que está oculta, no se ve.

¿Nos falla el marketing?

Nos falta un buen sistema de información al exterior, enseñar justo lo que miden esos rankings. Si vas al de Shangái, verás que Harvard tiene una ficha, muy pequeña, que dice cuántos alumnos tiene, cuántos graduados, cuántos de otro idioma... Eso aquí solo lo tienen País Vasco, Granada y Cataluña, y no se tarda ni diez minutos en hacer.

¿Y con eso basta?

Quizás no. Hay que buscar alianzas con otras universidades para tener más masa crítica. Podríamos por ejemplo tener un premio Nobel, pero tendríamos que captarlo, no lo podemos producir a corto plazo. Tenemos que ser capaces de atraerlo.

¿Es una de sus metas?

¿Por qué no? En colaboración con empresas punteras de la región podríamos hacer una línea interesante para que un Nobel en una etapa que sea productivo pero no esté en la cúspide colabore con nosotros.

¿Por qué no lo hace ya?

Nuestras capacidades económicas son muy limitadas. En 2008 era mejor y quizás fue el momento de hacerlo. Ahora las alianzas con las empresas están poco trabajadas.

Acaba de decir que hay una gran integración oculta con ellas.

La hacen los grupos de investigación, pero no de una manera coordinada. La relación es entre la empresa y el grupo concreto, lo que no visibiliza la fuerza que tenemos en el terreno investigador, la diluye y facilita que la empresa se lleve el agua a su terreno. Necesitamos una interacción más directa y por eso el Vicerrectorado de Acción Transversal. Hemos recibido ya muchas visitas de empresas y entidades interesadas en hacer más cátedras.

¿Cuántas?

Solemos tener de cinco a siete, aunque perdimos la de Duro Felguera, que no quisieron mantener y creo se puede reconducir. Hemos cerrado hace poco dos con el Ayuntamiento de Gijón: de Smartcities y de sostenibilidad. Y como novedad, vamos a aglutinar todas las acciones con el Puerto de Gijón en una cátedra y estamos hablando con los de Orovalle de Belmonte de Miranda.

Pierden alumnos. ¿La demografía es la única culpable?

Nos falta vendernos mejor. Necesitamos una demanda mucho mayor de alumnos extranjeros y eso pasa por dar un servicio bilingüe, no solo en titulaciones, también el personal de administración y servicios se tiene que adaptar al inglés. Cuando llegué a Holanda en 1984 era impensable que alguien de administración no hablara inglés.

¿Dónde le sorprende el bajo nivel de alumnos extranjeros?

En muchas titulaciones. Quizás sobre todo en ingenierías. Deberían tener más, no sólo de habla inglesa, también de Latinoamérica.

¿Y cómo lo resolverá?

La Conferencia de Rectores está haciendo un gran despliegue en Sudamérica. Iremos de su mano pero también por iniciativa propia tenemos que hacer un importante desembarco en América Latina.

¿Qué opciones tenemos de interesar a alumnos extranjeros?

Por nivel académico, somos atractivos. Tengo dudas de que lo seamos por nivel organizativo, situación geográfica y económica.

«Manifiestamente mejorable»

¿Qué falla en la organización?

Un sistema manifiestamente mejorable. Pedimos al Principado que en el contrato programa ponga una cantidad, aunque sea modesta, para que podamos tener un nivel ya normal en el resto de la administración.

Ponga un ejemplo sangrante.

La mayoría de las gestiones se siguen haciendo en papel. La matrícula la puedes iniciar por ordenador con la sorpresa de que una vez impresa hay que pasarlo por registro.

Ahí se fijarán en la UNED...

Son ejemplo. Todo el tema de bibliotecas electrónicas queremos imitarlo. El intento que estamos haciendo en enseñanza virtual es también muy loable. Tiene que haber una oferta en inglés, pero también semipresencial y online.

¿Cuál es su objetivo ahí?

En cuatro años podríamos tener fácilmente al menos una docena de másteres online y algún grado.

¿Cómo será el acceso a la universidad el próximo curso?

Es una incógnita. Trabajamos para dar seguridad a los estudiantes y sus familias. Lo más sensato sería aprovechar la reválida para, con una cierta ponderación, controlar las condiciones de acceso, de forma que el alumno solo haga esa prueba.

Nunca un segundo examen.

Sería un gasto inútil. Hemos acordado usar las materias del bachillerato y ponderarlas en función de la orientación del alumno, de forma que si va a hacer Medicina le cuenten más unas asignaturas que otras.

Suena razonable.

Por eso igual no se hace (sonríe). Sería importante que en esa prueba participemos profesores de secundaria y de universidad, pero seguro que habrá recelos.

El consejero se queja de que negocien sin llamarle.

No negociamos, urgimos a los actores a que se haga esto. Si tuviéramos un camino claro no creo que nos moviéramos.

¿Les preocupa que les politicen?

Los políticos tienen que politizar, pero esa pugna no puede entorpecer la marcha de un país. Me inspiro en países tan dispares como los Nórdicos, Suiza o Israel, que tiene una guerra, autoritarismo, pero en planificación lo tienen claro. Saben que necesitan un determinado desarrollo y ponen los medios. Hay un pacto educativo desde los primeros niveles sobre cuál es el papel de las empresas, que deberían estar aquí desde el principio de la educación.

¿De qué modo?

El Gobierno es el que toma las decisiones, pero con los 'input' del sistema social. Ahí las empresas deberían potenciar programas educativos en consonancia con el desarrollo que prevén en el futuro. No digo que influyan en los programas, pero el sistema tiene que conocer cuál es el destino final del alumno dentro del sistema productivo.

¿Incluso desde Primaria?

Hablamos de cultura emprendedora y científica. En otros países a los niños de cinco y ocho años se les enseña cómo hacer una empresa y trabajar en grupo, ¿por qué aquí no?

¿Le va a costar defender que los Grados queden en cuatro años?

No, es el sentir mayoritario de los rectores. Desde el punto de vista empresarial, a las privadas no les falta razón, tienen que competir con un sistema público que recibe financiación. Eso lo comprendo, pero no podemos cambiar nuestro sistema otra vez.

Dijo que quería revisar las titulaciones y adaptarlas a las estrategias regionales. ¿En qué piensa?

En adaptar los programas de forma que los alumnos salgan con una formación que les permita entrar en el mercado. Tenemos que discutir esto con el Principado... bueno, ya lo estamos haciendo, pero nos dicen que no a lo que proponemos. Entiendo que cuando te embarcas en una titulación hay que poner recursos y eso obliga a ser prudentes, pero nuestras titulaciones tienen que estar alineadas con una política regional, si es que existe.

¿Lo pone en duda?

Me gustaría que existiera pero nadie me la ha explicado con detalle.

Si no la sabe usted...

Es difícil saber si existen para la universidad unos planes. A lo mejor ustedes los periodistas lo saben... Es un problema nacional. Si me preguntas cuál es la estrategia asturiana, lo único que sé es que existe una inteligente, los clústers de ciencias de la salud, materiales y energía, pero no creo que haya una verdadera estrategia ni que a nivel global éstas cosas sean lo más importante. Hay factores como las empresas que dan empleo en la región, que no están alineadas, y que debería potenciarse esa actividad. No critico a nadie, constato una realidad.

Temas concretos. ¿Habrá Criminología y Organización Industrial el próximo curso?

No depende de mí enteramente pero diría que sí. No sé serán másteres los dos, o grado y máster.

¿Y máster de Ingeniería Biomédica?

Puede haberlo, como máster. Está más en mantillas, pero si tenemos suerte de que en Gijón podamos tener algunos estudios relacionados con Medicina, encontrarían un hábitat ideal, pues hay empresas ahí que trabajan esto.

«Si existe una estrategia regional para la Universidad, nadie me la ha explicado»

Defiende el asturiano en la universidad. ¿Hasta dónde va a llegar?

A lo que dice el estatuto de autonomía, a hacerlo normal a todos los niveles y permitir que quien quiera expresarse en asturiano lo puede hacer. Aunque haya quien lo desee, no pretendo que la universidad sea trilingüe y si hay que elegir dos idiomas, será español e inglés.

Hablaba de la importancia de que el inglés llegue a la parte administrativa. ¿También el asturiano?

Queremos prestar un servicio a las personas que quieran comunicarse en asturiano, pero no aspiro a que el personal de servicios sea fluente en asturiano.

«Una cuestión voluntaria»

En definitiva, el alumno que lo desee, ¿podrá matricularse, hacer trabajos y tesis en asturiano?

Ya lo hacen, el problema es que el número de personas a las que podemos encargar esas labores es bajo. Queremos que sea más alto, pero no vamos a emplear recursos en eso, será una cuestión voluntaria.

Lalo Azcona acababa de verse salpicado por 'los papeles de Panamá' cuando usted llegó. ¿Cómo valora el caso?

Ha quedado en nada, ya no se habla de ello. Para mí es una cuestión personal, desde el punto de vista del rector, es una persona honorable que cumple bien con su trabajo en el consejo social.

¿De qué logro está más contento?

De coordinar a un equipo que es totalmente nuevo, y se adapta al funcionamiento de la Universidad, con una coordinación que tenemos que mejorar. En cuatro meses avanzamos en la eliminación de cierta precarización del profesorado, e implantado el nuevo régimen de permanencia. El régimen que teníamos era tremendamente injusto.

¿Qué esperaba tener listo a estas alturas y se le resiste?

Algo que quizás era ilusorio, una respuesta más rápida del Principado sobre el contrato programa.

¿Ha vivido un traspaso de poderes idílico o muy mejorable?

No tengo con qué compararlo. Sé que otros rectores han tenido traspasos muy desagradables. Yo a este lo calificaría de medio, aceptable. De cero a diez, le pondría un cinco.

¿Pesaron cuestiones personales?

Por mi parte, no.

Se impuso con una mayoría muy justa. ¿Encuentra ahora resistencias para desarrollar su programa?

No se si por costumbre o por piedad, encuentro un consejo de gobierno que acepta nuestras propuestas. Yo fomento allí el debate, llevo mucha información y algunos me critican por ser largo en las explicaciones, pero quiero que sientan que van allí no a levantar la mano, sino a aportar ideas. Me he encontrado a una Universidad más volcada con este proyecto de lo que esperaba.

¿Le han mejorado muchas propuestas?

Sí, cuando hemos tenido alguna metedura de pata de principiantes, nos han dado consejos.