El Comercio

El oso de Moal murió de un disparo

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Técnicos recuperan el ejemplar de oso encontrado muerto en Moal / LIDIA ÁLVAREZ

  • La necropsia practicada en León revela un orificio de bala por el flanco izquierdo

  • La Fundación Oso Pardo se presentará como acusación particular en el caso, cuya investigación está en manos del Seprona

La necropsia efectuada al oso hallado el viernes en Moal, Cangas del Narcea, apunta a que la muerte fue provocada por un disparo. El examen del cuerpo fue realizado ayer en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León y los resultados preliminares sugieren que el fallecimiento se produjo a causa de un disparo, con orificio de entrada en flanco izquierdo, a la altura de la costilla flotante doce.

La prueba estuvo dirigida por el catedrático de anatomía patológica Juan Francisco García Marín, y por veterinarios de la Dirección General de Recursos Naturales del Principado y del Serida, que también se encargaron de tomar muestras de tejidos y fluidos corporales para los pertinentes estudios toxicológicos e histopatológicos.

Ahora, la investigación de los posibles delitos se encuentra en manos de agentes del Seprona de la Guardia Civil, que el viernes ya estuvieron en el lugar de los hechos, reconociendo los alrededores y la ladera por la que se cree que descendió, ahora se sabe que herido.

El ejemplar, un macho adulto de 105 kilos de peso, fue hallado por unos turistas a menos de un kilómetro del núcleo de Moal, en la orilla del camino que conduce a Tablizas, puerta de entrada a la Reserva de Muniellos.

Los vecinos de Moal, que se encargaron de alertar a los servicios de emergencias, creían que el animal descendió monte abajo por un reguero que da al camino y murió justo al llegar a la orilla de la vía. Ninguno de las decenas de vecinos, turistas y curiosos que la tarde del viernes se congregaron en la zona sospechaban que el animal pudiese presentar un disparo. De hecho, en la zona estuvieron trabajando agentes del Seprona, de la Guardería de Medio Natural, miembros de la Fundación Oso Pardo y veterinarios de la Consejería de Desarrollo Rural que, tras una primera exploración al ejemplar, confirmaron que no tenía heridas visibles y que aparentaba buen aspecto físico.

También se trasladó a Moal el jefe de la sección de Biodiversidad de la consejería y responsable del Plan de Conservación del Oso Pardo, Víctor Vázquez, que sin atreverse a descartar ninguna hipótesis señaló que, «según el veterinario, aparentemente no tiene ni golpes ni aspecto extraño; de momento no podemos decir nada, habrá que esperar a que la necropsia nos diga lo que sucedió».

Críticas de los naturalistas

Desde la consejería apuntaron que se dará traslado a la Fiscalía de Medio Ambiente del Principado, dado que el oso pardo es una especie protegida y en peligro de extinción. La Fundación Oso Pardo consideró los hechos de «mucha gravedad», y más si se tiene en cuenta que el suceso ha ocurrido a las puertas de Muniellos, en pleno parque natural. La entidad anunció ayer que se presentará como acusación particular en las diligencias judiciales, al mismo tiempo que mostró su confianza a la investigación que realizan los agentes del Seprona.

Por su parte, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) cuestionó la política que lleva a cabo el Gobierno asturiano para proteger la población de plantígrados y relacionó la muerte del oso con las batidas de jabalí. Este caso, según el Fapas, se produce apenas unos días después de que se abriese el período de caza y ha incidido en que las batidas de jabalí ponen en riesgo a los plantígrados.

Según el colectivo, la Consejería de Desarrollo Rural autorizó las batidas en las áreas críticas para el oso pardo, dentro del Parque Natural de Somiedo, «un factor de riesgo extremo para la conservación». Esta organización naturalista reclamó, además, al Gobierno regional que ponga en marcha iniciativas de prevención que eviten la muerte de osos y que active de forma efectiva el plan de recuperación del oso pardo que, en su opinión, ahora no deja de ser un proyecto que está en papel mojado.