El Comercio

Pequeña gran escaladora

Pequeña gran escaladora

    Aunque solo tiene cinco años, a nadie que conozca a Alicia Vega se le ocurrirá decir que es solo una niña. Esta aventurera natural de Tuy (Pontevedra), acaba de coronar el Picu Urriellu por la Vía Directa de los Martínez en la cara Sur. Pero no lo hizo sola. Con Alicia subieron sus padres, Alfonso y Elena, que, además de ofrecerle el apoyo moral necesario y de llevarle parte del material, flanquearon a la pequeña durante todo el camino para que su aventura llegase a buen puerto.

    La peripecia de la familia Vega comenzó el pasado sábado, 3 de septiembre, cuando iniciaron viaje con destino Pandébano (Sotres), desde donde comenzaron la ascensión, que tuvo parada en el refugio.

    «Es agradable ver cómo las personas, mostrando su perplejidad, aplauden su llegada con palabras de ánimo», relata los inicios de la hazaña el padre en la publicación 'Desnivel'.

    Al día siguiente, domingo, optaron por descansar allí, para el lunes, a las 9 de la mañana, retomar la marcha. «Alicia va acompañada de su madre, en los primeros largos delante de ella. ¡No le dan las manos para coger el material!», describe Alfonso.

    La niña lleva en su mochila poco peso y su equipo de escalada consiste en un arnés de cintura, el de pecho, sus pies de gato, una placa para rápel y su cantimplora. «El casco se lo llevamos nosotros. Puede parecer poco, pero, con 15 kilos, llevar tres encima es una relación bastante más alta que si se tratara de un adulto», prosigue el padre su relato. El primer largo se le hace un poco complicado, pero continúa. En el segundo, su madre se adelanta para evitar que la niña tenga que extraer el material y se pueda centrar en la escalada. Sin embargo, «hay momentos en los que se ve incapaz y se enfada, otros en los que 'vuela' sin dar apenas tiempo de recuperar cuerda». Al tercer largo de vía, Alicia pide bajar, pero las palabras de ánimo de otros escaladores la alientan.

    En el último largo, ella va delante de su padre para, según narra el progenitor, «evitar sustos innecesarios». Y, al fin, lo consigue y lo primero que exclama en la cima es: «No me lo puede creer». La bajada, en cambio, fue sencilla. Tanto, que la pequeña la pasó cantando, cuenta Alfonso. Sin embargo, el logro de Alicia Vega en el Urriellu ha generado ya posturas contrarias en las redes sociales, ya que hay quienes ven la ascensión como una temeridad. De esa opinión es Tomás Fernández, guarda del refugio del Urriellu. «Es un precedente preocupante y poco recomendable», lamenta, y achaca la aventura a la afición de los padres por la montaña. «Es como aquellos que quieren que sus hijos sean futbolistas porque ese es su sueño frustrado. Seguro que la Guardia Civil de Montaña empieza a controlar la edad», advierte. Y eso que, en 1965, el niño lenense Carlos Castañón, de seis años, ya hizo cima en el Uriellu. Alicia tiene uno menos.