El Comercio

El Principado mantiene que el pequeño vive en una «situación de riesgo»

  • Se basa en un testigo para pedir que se retire la patria potestad. El TSJA recuerda que los padres valencianos estaban en busca y localización

Cuatro años después de venir al mundo, Juan F. duerme por primera vez con su madre, destino que es del todo provisional. Principado, Fiscalía y la familia que lo acogió durante dos años y medio han recurrido el Tribunal Supremo la decisión de la Audiencia Provincial. El auto en discusión, además, ordena que un psicólogo supervise la evolución del niño junto a María José Abeng, informando cada mes al juzgado «a fin de que pueda adoptar las decisiones que correspondan en cada momento en beneficio del menor».

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) aclaró ayer en un comunicado que la decisión de la Audiencia ordenaba la devolución del menor sin esperar a la decisión que pueda adoptar el Supremo. Precisa que María José Abeng interesó la ejecución de sentencia el 31 de mayo «y, ante la falta evidente de cumplimiento voluntario de entrega del menor», se fija el 8 de agosto como fecha tope de devolución. Los acogedores no se presentaron, lo que derivó en una orden de busca y localización en su contra, que cumplió su objetivo al descubrir la Guardia Civil que el menor iba a comenzar las clases en un colegio valenciano.

La familia de acogida, que estaba en trámites de preadopción, y el propio Principado siguen defendiendo su criterio. El 29 de julio la Consejería de Servicios y Derechos Sociales presentó una demanda de privación de patria potestad contra María José. La funda en el relato de un testigo, que no identifica, y que habría acudido a la directora de centros relatándole que en tiempos convivió con la mujer en el centro de acogida, y que días atrás la reencontró «en un callejón de la calle de El Rosal, llorando, con signos de embriaguez, semidesnuda, con signos de haber mantenido relaciones sexuales». Según esta versión, la mujer le habría reconocido que su pareja le daba «mala vida».

La consejería acompaña el escrito de un informe del Instituto Asturiano de Atención Social a la Infancia, que concluye que el menor viviría en una «situación de riesgo» con su familia biológica. En otro escrito y por similares motivos solicita hacer un «seguimiento» de la familia. «Por supuesto, es mentira, pero asusta pensar hasta dónde van a llegar para quitarle el niño», dice Nieves Ibáñez, abogada de la madre.