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Sosa Wagner reclama una ley que asegure la independencia judicial

El catedrático, antes de ingresar en la academia, a la izquierda de la imagen.
El catedrático, antes de ingresar en la academia, a la izquierda de la imagen. / PABLO LORENZANA
  • Ingresa en la Academia de Jurisprudencia de Asturias con un discurso en el que plantea acabar con la discrecionalidad en los nombramientos

«Asegurar la independencia judicial exige dotar al juez de un 'status' regulado íntegramente por la ley donde no tenga cabida la discrecionalidad y además se halle desterrado el uso de la carrera judicial como trampolín para el salto a la política y el retorno después a lucir puñetas en un alarde de reputado artista circense». Lo dijo ayer el catedrático de Derecho Administrativo y exeurodiputado por UPyD Francisco Sosa Wagner en su discurso de ingreso en la Academia de Jurisprudencia de Asturias.

Sosa Wagner defendió la tesis de que, aunque a menudo el debate político y mediático se centra en la forma de elegir a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, para dar mayor protagonismo en la tarea a juristas o políticos, lo realmente importante es evitar que una parte de la «élite judicial» sea nombrada con criterios discrecionales.

Si se supera esa anomalía por aplicación de un procedimiento siempre reglado y objetivo, se impide que los jueces que salten a la arena política puedan volver luego a los tribunales y se acaba con la influencia política en el nombramiento de los jueces que van a tratar los asuntos que afectan a aforados, «habríamos dado un paso de gigante hacia la independencia judicial», remarcó Sosa Wagner. En ese caso, poco importará si a los miembros del Consejo General del Poder Judicial los eligen «los galgos de la judicatura o los podencos de los partidos». No obstante, el nuevo miembro de la Academia de Jurisprudencia de Asturias fue más allá y aseguró que, eliminada la discrecionalidad en el nombramiento de jueces, el Consejo General del Poder Judicial podría ser suprimido, para lo que habría que incluir un cambio en la Constitución «con el mismo procedimiento con el que se hizo la del verano de 2011». Eso o encomendar sus funciones, ya exclusivamente administrativas, a un departamento dependiente del presidente del Tribunal Supremo.

Para la selección de los miembros del Consejo, Sosa Wagner propuso que «una vez comprobada la regularidad de las candidaturas y establecida una comparecencia de los candidatos en sede parlamentaria, se haga mediante sorteo».

Sin presiones

Sin perjuicio de las propuestas citadas como método de mejora de la independencia judicial en lo que a la cúpula se refiere, Sosa Wagner manifestó a EL COMERCIO que el funcionamiento de la justicia podrá recibir críticas, «si es por su lentitud claramente justificadas», igual que ocurre con la enseñanza o la sanidad, pero «nadie puede decir que un juez de Gijón, por ejemplo, actúe sometido a presiones, ya que la independencia está, en ese caso, garantizada».

Sobre los apuros que procedimientos judiciales hacen pasar a determinados políticos, Sosa Wagner -que calificó de «muy bueno», pero irrepetible su paso por la política- indicó que tanto jueces como fiscales están desempeñando «un papel importante» en la lucha contra la corrupción.

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