El Comercio

Castañón, en la cima del Urriellu, con una foto de su padre.
Castañón, en la cima del Urriellu, con una foto de su padre. / C. C.

«Me gustaría darle un abrazo a Alicia»

  • Carlos Castañón, que ascendió al Urriellu con seis años en 1965, dice «estar encantado» con la hazaña de la niña gallega que hizo cumbre con cinco

El lenense Carlos Castañón subió al Urriellu en 1965, cuando solo tenía seis años. Y no ve ningún problema con la ascensión realizada el pasado día 5 por la pequeña Alicia Vega: «Técnicamente, no hay ningún peligro, porque siempre está asegurada. Hay más peligro en la ruta del Cares, donde hay niños de dos o tres años y se pueden producir desprendimientos. También se pueden despistar de los padres y hay caídas de 500 metros». Castañón recuerda que cuando él subió, «era como un juego. Disfrutaba mucho. Imagino que lo de esta niña fue igual».

Este aficionado a la montaña, que rechaza entrar en cualquier tipo de polémica sobre la edad a la que se puede escalar una montaña como el Urriellu, asegura que «estoy encantado con que la niña haya subido. Me gustaría conocerla y darle un abrazo. Seguro que durante el ascenso hubo momentos en que lo pasó bien y otros mal, pero es igual que cuando está jugando con otros niños. Pero seguro que disfrutó mucho», subraya.

Castañón reconoce que para él aquella primera experiencia fue como un juego y «estoy muy agradecido a mi padre de que me haya subido. En mi época, solo podíamos llegar en coche a Poncebos y luego teníamos que subir a Bulnes y la Vega de Urriellu. No había funicular y los materiales eran otros. Además, teníamos de guía a Juan Tomás Martínez, que abrió la 'Vía de los hermanos Martínez' y fue quien dijo que yo podría subir».

Este montañero apunta que la proeza de Alicia «es de admirar, porque hay que tener el valor para subir, seguir subiendo y disfrutar. Yo apoyo a los padres de la niña y creo que estaban convencidos de que lo podía hacer con un cien por cien de seguridad».