El Comercio

Los institutos, con problemas organizativos ante la incertidumbre de las reválidas

Alumnos en el inicio del curso en el IES Universidad Laboral, en Gijón.
Alumnos en el inicio del curso en el IES Universidad Laboral, en Gijón. / DAMIÁN ARIENZA
  • Los directores, que siguen sin recibir instrucciones sobre su desarrollo, urgen tener información cuanto antes. «Hay nerviosismo entre los alumnos», dicen

Son la principal novedad del nuevo curso, éste en el que la LOMCE ya está implantada en todas las etapas. Pero, recién iniciadas las clases, ni los directores de institutos, ni sus alumnos ni sus padres saben exactamente cómo van a ser las pruebas finales de la Educación Secundaria (ESO) y Bachillerato, las conocidas como 'reválidas'. La única base que tienen al respecto es el Real Decreto que las regula y que salió publicado el pasado 30 de julio en el BOE.

En dicho documento, se concluye que los alumnos de cuarto de la ESO se examinarán de todas las asignaturas troncales de etapa, salvo Biología y Geología, y Física y Química. Es decir, en lo que respecta a estas asignaturas, serán evaluados de Geografía e Historia, Lengua, Matemáticas y Lengua Extranjera, más dos de opción del bloque de las troncales y una materia específica. En total, de siete asignaturas. En el caso de Bachillerato, se presume que serán ocho: cinco troncales (Filosofía, Lengua, Matemáticas y Lengua Extranjera y, según haya cursado el alumno, Matemáticas, Latín o Arte); dos de opción dentro de las troncales y una específica.

La nota de la reválida de ESO tendrá un peso del 30% en la calificación final, y la de Bachillerato, un 40%. Este curso no será necesario aprobarlas para obtener el título de etapa, pero el siguiente ya sí. Asimismo en el Real Decreto se dice que las pruebas contendrán preguntas abiertas y semiabiertas, pero también de tipo test. Pero más allá de esto y de que cada examen tendrá una duración de 60 minutos en ESO y de 90, en Bachillerato, los institutos desconocen cómo se van a organizar las pruebas, cuáles van a ser los contenidos, quiénes van a valorar a los alumnos (solo se sabe que docentes externos) y lo que es más importante, cómo van a ser evaluados.

Según explica César Suárez, director del IES Montevil, en Gijón, «la situación es inaudita». En este sentido, explica que «el decreto se hizo público el 30 de julio cuando la matrícula finalizó el 15 de julio y los alumnos desconocían que implicación tenía inscribirse en unas materias u otras con vistas a la reválida». Desde su punto de vista, «la indefensión del alumnado es total, porque no se puede jugar un partido sin saber antes las reglas». «Para mí -indica-, es una locura. Yo soy partidario de suspenderlas un año», añade, no sin antes advertir de las dudas que hay también sobre la prueba de acceso a la Universidad, ya que la reválida de Secundaria, en principio, hará las veces de la PAU, «cuando no son pruebas iguales. La reválida busca evaluar el sistema educativo, y homogeneizar el nivel de los alumnos mientras que la PAU ordena a los alumnos en la entrada de la educación superior·.

«Tener la máxima previsión»

En el IES de Roces, también en Gijón, su director y miembro del comité de directores de Secundaria, Alberto García, habla de cómo esta incertidumbre «altera la normalidad de los centros y genera un problema organizativo enorme». La solución está en que «haya un acuerdo en el arco parlamentario y se escuche el criterio de las grandes mayorías sociales», pero, dada la falta de consenso en el Congreso, reclama contar «con la máxima previsión posible para que el tiempo no se nos eche encima, pues son pruebas masivas y nos pueden generar muchas dificultades».

También reclama tener «información lo más rápido posible» José Ignacio Nieto, responsable del IES Carmen y Severo Ochoa de Luarca y miembro del mismo comité, «pues no sabemos cómo se van a desarrollar las pruebas ni en qué condiciones». La reunión de los responsables de la consejería el día 2 de septiembre con los directores tampoco despejó dudas, pues el departamento de Genaro Alonso reconoció que no disponía de información detallada que ofrecer. «Trabajamos sin red», indica Nieto, quien añade que «la situación es delicada, pues los chavales están nerviosos y sus familias, también».

Por los datos de la que dispone, cree que habrá «una resolución del ministerio en noviembre» y supone que es ese documento por el que esperan las consejerías. No obstante, el centro valdesano ha decidido no quedarse parado y, tal y como informó en el claustro del día 15 y como transmitirá a los jefes de departamento en una reunión próxima, «los profesores trabajarán con los criterios de evaluación y los estándares de aprendizaje recogidos en el currículo. La directora del IES Monte Naranco, en Oviedo, Alejandra González Pulido, sostiene que la «situación de incertidumbre de profesores y alumnos no es positiva para nada», además de advertir del «elevadísimo coste económico» que van a suponer y lamentar que «esta inversión no sirva para mejorar la calidad de la educación». Asimismo, hizo alusión al «aprendizaje memorístico» que implican y la importancia de que atiendan la diversidad del alumnado.

UGT, en contra también

UGT, contraria a las reválidas «por impedir la titulación), aludió a la gran cantidad de materias de las que tendrán que examinarse, «algunas de las cuales no se han impartido en segundo de Bachillerato» y a cómo «los alumnos de las primeras convocatorias tendrán que ser evaluados de asignaturas del modelo LOE y LOMCE». «No sabemos cómo van a evaluarse las competencias y cómo podrán ser calificadas numéricamente», señaló. «Además, la comisión encargada del diseño de las pruebas no contará con el voto de las comunidades ni de los rectores».