El Comercio

ALSA mejorará los servicios directos a Oviedo tras las reclamaciones de usuarios

  • Alumnos de Medicina de Gijón y Avilés llevan días movilizándose para reclamar más plazas y horarios en las conexiones con el HUCA

Jesús Cebollada, gijonés y estudiante de cuarto de Química, llegó ayer casi media hora tarde a sus clases en la facultad de El Cristo. Le ocurrió lo mismo la semana pasada. «Llevo cinco días así, y eso que estoy en la parada una hora antes de que pase el autobús». El problema de este universitario, como el de las «cerca de sesenta personas» que ayer, minutos antes de las ocho de la mañana, aguardaban el ALSA en la parada de Gaspar García Laviana es que «al ser la última, los autobuses no paran porque ya van llenos».

A través de un portavoz, la empresa de transporte de viajeros por carretera admitió ayer a EL COMERCIO que «en dos servicios, en dos días distintos no se pudo prestar el servicio» a todos los usuarios de Gijón. Lo achaca a «los ajustes propios de la puesta a punto de los servicios tras el verano». Y, tras las reclamaciones y quejas presentadas por los afectados, asegura que se está trabajando en la mejora de las conexiones «para poder dar una respuesta adecuada y eficaz y cuadrar oferta y demanda».

Una de las usuarias que ayer expresó su queja fue Sara Macías, gijonesa que realiza las prácticas de Medicina en el HUCA. «¿Me pueden explicar qué tipo de disponibilidad horaria están ofreciendo a todas las personas que requieren ir allí, cuando ponen un autobús con una hora de diferencia por las mañanas? Y cuando ese único autobús se llena ¿qué pasa? Pues que quedamos en la parada plantados como pinos». Fue lo que le pasó ayer. Después de esperar 45 minutos en la parada, acabó marchándose en búsqueda de «otra alternativa para llegar a Oviedo».

«Acabas agotado»

Precisamente con el objetivo de reclamar más plazas de autobús y horarios más ajustados a sus necesidades, alumnos de Medicina de Gijón y Avilés que cursan sus estudios en el Hospital Central llevan unos días movilizándose por redes sociales con el objetivo de iniciar una campaña de recogida de firmas. Porque el problema con las frecuencias de los autobuses es «aún mayor» en la Villa del Adelantado, cuenta Natalia Menéndez. «Nos quejábamos el año pasado, pero es que este curso es aún peor», asegura esta estudiante de cuarto de Medicina. Tanto universitarios como personal del HUCA -los principales usuarios de un servicio al que en ocasiones también recurren los propios pacientes- tienen dos autobuses directos de ida y otros dos de vuelta.

La cuestión es que el último sale a las 17.35 horas y tres días por semana las clases de Natalia acaban a las 19 horas. Esos días, debe optar por una alternativa que le consume, como mínimo, hora y media. «Acabas agotado. Después de una jornada intensa, pudiendo llegar a Avilés a las siete y media, acabas llegando a las nueve», se queja.