El Comercio

Un agente del Medio Natural, junto al oso muerto.
Un agente del Medio Natural, junto al oso muerto. / E. C.

La necropsia determina que el oso de Moal agonizó dos horas antes de morir

  • El informe final resalta que el proyectil penetró por el costado izquierdo del oso, a la altura de la duodécima costilla, y se alojó en el hígado, «provocando una intensa hemorragia interna»

El Gobierno regional confirmó de manera oficial que el oso hallado muerto el 9 de septiembre por unos turistas valencianos en las inmediaciones del pueblo de Moal (Cangas del Narcea) falleció como consecuencia de un disparo. Así lo indica la necropsia practicada al animal y publicada ayer por este periódico. En una nota pública, el Principado indica que «su muerte se produjo por una intensa hemorragia interna causada por un disparo de arma de fuego».

La necropsia fue dirigida por Juan Francisco García Marín, catedrático de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León. El informe final resalta que el proyectil penetró por el costado izquierdo del oso, a la altura de la duodécima costilla, y se alojó en el hígado, «provocando una intensa hemorragia interna, que se produciría de forma progresiva, y posible shock hipovolémico», es decir, el volumen de sangre en el animal sería tan bajo que el corazón sería incapaz de bombearlo.

El oso fallecido es un adulto macho joven de 102 kilos de peso y los especialistas calculan que murió entre las 6 y las 13 horas del día 9, en mismo en el que fue hallado.

En la necropsia también participaron veterinarios de la Dirección General de Recursos Naturales y del Servicio de Investigación y Desarrollo Alimentario (Serida) y en su opinión el animal falleció entre una y dos horas después de recibir el disparo.