El Comercio

Un ejemplar que quedará obsoleto en cuatro o cinco años

Un toro de raza frisona vive entre diez y quince años. 'Emilio', si no se lesiona (con los saltos para recoger las dosis de semen corre riesgo de sufrir una lesión de ligamentos), tendrá la vida útil que marque el propio mercado. Hay que tener en cuenta que ya es posible que el próximo diciembre pierda el número uno del mundo porque haya aparecido un ejemplar mejor. «Dentro de un año seguirá entre los diez mejores, pero es que nosotros mismos luchamos por tener otro toro mejor. Creemos que quedará obsoleto, con suerte, en unos cuatro o cinco años», indica Carlos Méndez, gerente de Ascol.

¿Qué le ocurrirá a 'Emilio' cuando deje de ser útil? Lo normal es que sea sacrificado, aunque no por viejo. «Hay muy pocos toros de esta raza que se mantienen hasta su vida total. A veces ocurre con alguno porque le cogimos cariño o porque se progresó mucho con él. Pero también hay que tener en cuenta que la capacidad de alojamiento de nuestro centro es limitada», explica Méndez.