El Comercio

Un otoño más caluroso de lo normal en Asturias

  • La Aemet prevé temperaturas superiores a la media en la estación que hoy arranca

  • Este verano fue el tercero más cálido de los últimos 51 años. Oviedo marcó un nuevo récord para el mes de julio al alcanzar los 37 grados el día 18

A las 16.41 horas despediremos uno de los mejores veranos, meteorológicamente hablando, de los últimos años y daremos la bienvenida a un otoño que, de entrada, parece que va a ser más caluroso de lo normal aunque, eso sí, con las lluvias habituales de esta estación. El avance lo aportó ayer la portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Ana Casals. En su comparecencia, matizó que los modelos de predicción dan una mayor probabilidad que en otras ocasiones de que el trimestre octubre-diciembre tenga temperaturas superiores en toda España, también para Asturias. No obstante, en lo que a precipitaciones se refiere, no se aprecia «a día de hoy, ninguna señal o indicio de que vayan a ser diferentes» a la media. «Los termómetros sí que estarán por encima de lo normal», pronosticó Casals.

Fue lo que ocurrió también este verano, cuando las temperaturas máximas en Asturias se situaron un grado por encima de las habituales para esos meses. Incluso en Oviedo se marcó un nuevo récord meteorológico. Ocurrió el 18 de julio, fecha en la que los termómetros alcanzaron los 37 grados en la capital asturiana y marcaron así una nueva máxima absoluta para un mes de julio, tal y como recordó ayer Casals.

En el conjunto de España, el verano que se despide esta tarde ha sido «muy cálido», con una temperatura media de 24,2 grados centígrados, un valor que queda 1,2 grados por encima de la media de esta estación en el periodo de referencia 1981-2010. «Ha sido el tercer verano más cálido desde 1965, por detrás de los de 2003 y 2015», detalló Casals.

Escasas precipitaciones

En cuanto a las precipitaciones, la portavoz de la Aemet señaló que el verano fue «muy seco» en su conjunto, con un 51% menos de lluvias de lo normal, lo que le convierte en el estío más seco de este siglo y el más seco desde 1994. De hecho, en los tres meses llovió «muy por debajo de lo normal». Y eso ha tenido consecuencias. Para los ganaderos y agricultores de Asturias éste ha sido «un verano nefasto», con pérdidas incalculables a causa de la escasez de lluvias.