El Comercio

El caso de Xana consigue que PortAventura revise su política con los discapacitados

Xana, en el centro de la imagen, con sus padres y hermanos.
Xana, en el centro de la imagen, con sus padres y hermanos. / E. C.
  • «Estamos satisfechos, de momento, pero falta dar una solución a muchas personas a las que les puede pasar lo mismo», indicó el padre de la niña

El candasín Diego Gallego ha conseguido su objetivo: que los responsables de PortAventura le escuchen y le den una explicación sobre lo ocurrido el pasado 16 de julio. Ese día, varios empleados del parque temático situado en Tarragona le instaron a abonar 23 euros para permitir la entrada a su hija mayor, Xana, que padece una encefalopatía congénita. Esta enfermedad le provoca un discapacidad del 100%, por lo que no puede disfrutar de ninguno de los atractivos del recinto. Desde hace cinco años, la familia, que reside en Salou, saca abonos de temporada para que los hermanos de Xana, Aida y Héctor, puedan divertirse en las atracciones.

Hasta el día del incidente, la hija mayor entraba gratis. Al tener conocimiento de la denuncia de Gallego a través de los medios de comunicación, dos responsables contactaron con la familia para reunirse ayer en su domicilio. «Nos pidieron disculpas infinidad de veces», explicó el asturiano, que emigró a Cataluña por trabajo hace 27 años.

Cambiar las normas

Asimismo, fijaron un encuentro entre los padres de Xana y la dirección de PortAventura, previsto para la semana que viene. «Espero que, como dicen, podamos dar soporte y soluciones a los muchos casos que pueden afectar a los discapacitados. Quieren dar una respuesta, pero señalan que no puede ser de hoy para mañana, pues tienen que cambiar las normas al respecto. Estamos satisfechos, de momento, pero falta dar una solución a muchas personas a las que les puede pasar lo mismo», indicó el padre de la niña.