El Comercio

El Plan de Costas «preservará al máximo» 165 kilómetros y regulará 3.690 edificaciones

Edificaciones en la playa de Estaño, en Gijón, que la Consejería de Medio Ambiente del Principado considera «una agresión al paisaje del más alto nivel».
Edificaciones en la playa de Estaño, en Gijón, que la Consejería de Medio Ambiente del Principado considera «una agresión al paisaje del más alto nivel». / CITOULA
  • Permite destinar las cerca de 300 construcciones 'protegidas' o 'integradas' a usos turísticos, equipamientos o talleres artesanales

El Plan Especial del Suelo de Costas de Asturias (PESC), proyecto en el que el Principado llevaba trabajando desde 2009, ha recibido por fin el visto bueno definitivo. La Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Principado de Asturias (CUOTA) aprobó en su reunión de ayer un documento que pretende «preservar al máximo» 165 kilómetros del litoral asturiano, territorio que se reparten un total de 21 municipios.

La mitad de estos ayuntamientos presentaron alegaciones durante el periodo de información pública que se abrió en el verano de 2014 y que se cerró con un total de 206 reclamaciones. La mayor parte de ellas procedían de afectados de Gijón y Villaviciosa. Más de la mitad (el 56%) fueron desestimadas; un 24%, aceptadas en su totalidad, y otro 17% estimadas de manera parcial.

El documento definitivo -que desarrolla el Plan de Ordenación del Litoral Asturiano (POLA)- ha permitido a la Administración establecer un diagnóstico de las edificaciones levantadas en suelo no urbanizable, fuera del suelo urbano y los núcleos rurales. Son 3.690 en total, entre viviendas, chamizos, chiringuitos, cuadras y paneras. En el PESC aparecen clasificadas en función de su mayor o menor valor cultural y arquitectónico así como por su integración en el entorno.

En las casi 300 edificaciones calificadas como 'protegidas' e 'integradas' -las de mayor interés y que mejor armonizan en su entorno- se permitirá el cambio de su uso actual a otros turísticos, talleres artesanales, dotaciones y equipamientos. La finalidad de esta medida, explicó ayer el Gobierno regional en un comunicado, «es estimular la conservación de esas construcciones, contribuyendo a preservar su aportación al paisaje, y favorecer que el litoral sea también espacio de acogida de actividades compatibles con un alto grado de protección».

En algunos casos la reconversión obliga a realizar reformas en la construcción para poder abrir el nuevo negocio. La normativa propuesta por el equipo redactor del Plan de Costas, que estuvo liderado por el urbanista Ramón Fernández-Rañada, limita a 540 metros cuadrados la superficie edificada susceptible de funcionar como casa rural. También se permite que estas viviendas, paneras y quintanas puedan abrir como bar, cafetería o restaurante, siempre que no acojan actuaciones musicales. Los casi 300 inmuebles referidos también pueden reconvertirse en talleres artesanales, con lugar destinado a la venta, siempre que éste no exceda de los cien metros cuadrados. Las guarderías y residencias de la tercera edad que quieran aprovechar estos espacios tienen limitados sus proyectos a las parcelas con más de 1.000 metros cuadrados.

En otro apartado se clasifican las construcciones de 'impacto elevado', incompatibles con la conservación de los valores del entorno. Con todo, en algunos casos se admitirán correcciones para convertirlas en aceptables para el litoral.

Las restantes edificaciones, apunta el Principado, mantendrán por lo general su uso, sin que puedan llevarse a cabo obras de ampliación, a excepción de instalaciones agrícolas o ganaderas que cumplan con unos determinados requisitos fuera de la franja de los 500 metros del suelo de costas.

Además de imponer limitaciones a las nuevas construcciones, el Plan de Costas es estricto con los colores y materiales que deben estar presentes en las edificaciones. Por ejemplo, a la hora de hacer reformas «se prohíbe el uso de aluminio anodizado o en su color natural, el hormigón y la chapa natural en su color natural, se prohíben las carpinterías de PVC o similares que imiten la madera vista». El barniz deberá ser de impregnación o pintura y quedan vetados el uso de colores que desentonen, «en concreto queda prohibido el uso de colores burdeos, rojo, rosa, salmón o amarillo y otros disonantes».

29 áreas de valor especial

En lo que se refiere a los recursos naturales, el PESC contiene estudios de la cubierta vegetal de estos suelos, «con el fin de localizar y defender aquellas comunidades vegetales de interés sobresaliente», así como análisis de su capacidad agrológica, con vocación de ser preservados para estos fines, y que alcanzan aproximadamente el 11% de la superficie total.

El Plan de Costas subdivide además la zonificación preexistente en el POLA y crea una nueva categoría para proteger de forma más estricta 29 áreas de un valor especial pertenecientes a cuatro tipos: campos dunares o playas dotadas de ellos, humedales, espacios con vegetación de interés y formaciones geológicas de interés.