El Comercio

El Principado busca 70 hogares de acogida para los menores que están en centros

El acogimiento familiar es una medida destinada a garantizar la protección de los menores en situación de desamparo. Pero existen diferentes modalidades. A grandes rasgos, pueden distinguirse dos bloques: el acogimiento permanente y el temporal. En el primer grupo, se encuentra el preadoptivo, proceso en el que estuvo inmerso el hijo de María José Abeng. Como su propio nombre indica, su finalidad es la adopción del menor por parte de la familia de acogida. Los acogimientos temporales tienen carácter transitorio y suponen la fórmula idónea para que los niños no tengan que permanecer en un centro de la red pública de protección a la infancia.

Para satisfacer las necesidades en este ámbito, el Principado aspira a contar con una bolsa de 70 familias acogedoras. La Consejería de Servicios y Derechos Sociales quiere que todos los menores que llegan al sistema autonómico puedan vivir en un entorno hogareño y evitar así su institucionalización. Sobre todo, aquellos que tengan menos de siete años. De especial importancia son los acogimientos temporales inmediatos, que son necesarios mientras se resuelven las circunstancias que impiden a los menores convivir con su familia biológica o mientras el Principado estudia cada caso.

Este tipo de acogimientos se realizan a través del programa 'Familias canguro', que desarrolla Servicios Sociales en colaboración con Cruz Roja desde 2002. «Está dirigido prioritariamente a niños de cero a seis años y su duración no supera los dos años porque hay que dar una respuesta definitiva», explicó la coordinadora de este plan, María del Mar Nodal. En la actualidad, atiende a 23 familias.

Períodos festivos

Cruz Roja también participa en el programa 'Familias voluntarias', que está ideado para que los menores de entre seis y doce años internados en centros de acogida «pasen los fines de semana y los períodos vacaciones» en un hogar. Las 28 familias que están adheridas a esta iniciativa renuevan su compromiso cada año. No obstante, Nodal subrayó que «se necesitaría incorporar a muchas más familias para atender, sobre todo, a los recién nacidos», ya que el contacto con ellas es muy beneficioso para el desarrollo afectivo de los más pequeños.