El Comercio

Las reválidas costarán 800.000 euros

Genaro Alonso y el director de Instituciones de Caixabank en Asturias, Iván Ardura.
Genaro Alonso y el director de Instituciones de Caixabank en Asturias, Iván Ardura. / E. C.
  • «Dispararán los índices de fracaso escolar de forma asombrosa», alerta el consejero

  • Educación prepara el recurso contra las pruebas de cuarto de la ESO y segundo de Bachillerato, que «generarán toda una convulsión en los centros»

«¿Por qué la reválida de cuarto de la Secundaria sí y la de Bachillerato, no?». La pregunta partió ayer del consejero de Educación asturiano, Genaro Alonso, tras conocer que el ministro del ramo, Íñigo Méndez de Vigo, se mostró el lunes dispuesto a «darle una vuelta» a la prueba externa de cuarto de la ESO y que ésta no sirva para obtener el título de etapa, según trasladó la Federación de Sindicatos Independientes de la Enseñanza (FSIE) al término de la reunión con Méndez de Vigo. «Eso no nos vale», indicó, y volvió a mostrar su rechazo a las reválidas porque «no coincide con el «concepto de evaluación de los centros educativos. Supone un choque abrupto y brutal porque echa por tierra el trabajo de los profesores y el proceso de aprendizaje del alumnado», además de «que se dispararán los índices de fracaso escolar de forma asombrosa» al vincular la superación de estas pruebas con la obtención del título. Pero no solo eso, añadió. «Para las comunidades autónomas supone un serio problema porque nosotros seremos las encargadas de su diseño, elaboración, aplicación y corrección y tendrá un coste que, en el caso de Asturias, será de 800.000 euros».

Alonso recordó que el decreto que regula estas pruebas fue publicado el 30 de julio y que la intención del ministro es que, antes del 30 de noviembre, se promulgue la orden ministerial que lo desarrolla. «Mi esperanza y, espero que la fortuna esté de nuestro lado, es que al final no se apliquen». En este sentido, advirtió de que hay una cuestión añadida en este proceso de promulgación: el Consejo Escolar del Estado, que tiene que emitir un dictamen sobre todas las normas educativas, está sin presidente y secretario.

«No sabemos qué garantía dar»

Mientras persiste este impasse -con el Gobierno también en funciones-, el departamento de Alonso prepara el recurso que presentará ante el Tribunal Supremo contra las reválidas. «Aún estamos en tiempo y plazo, pues tenemos hasta finales de octubre», indicó. Todas las comunidades gobernadas por el PSOE han adoptado la misma decisión y reclaman una reunión urgente de la Conferencia Sectorial (algo a lo que el ministro parece oponerse alegando que está en funciones), ya que las pruebas no cuentan con el consenso de las autonomías y la comunidad educativa. Son las vías que está siguiendo la consejería, puesto que el calendario de las reválidas está incluido en la LOMCE y «la LOMCE solo se deroga con otra ley orgánica, lo que implica un procedimiento largo».

Ante toda esta situación, Genaro Alonso se mostró partidario de frenar su aplicación, al menos durante este curso escolar. Y, aunque sí cree que «el sistema educativo hay que evaluarlo para poder hacer un diagnóstico, esta prueba no tiene que estar conectada directamente con un título. Eso no es lo que queremos». De ahí que ayer propusiera «una prueba de diagnóstico, de modo transitorio, análoga a la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad), que esté desligada del título, permita la entrada en la Universidad para aquellos que lo deseen, que evalúe los contenidos y competencias de segundo de Bachillerato, en vez de primero y segundo, como la reválida».

En la misma línea que los directores de institutos, Alonso aludió a la «necesidad de tranquilizar a las familias. No somos ingenuos para conocer el grado de incertidumbre de los alumnos y sus padres. No hay derecho a eso y no sabemos qué garantías darles». Tampoco obvió «la convulsión» que las pruebas externas van a causar en los centros. «Imagínense cómo estarán en junio. Se enfrentarán a las reválidas de cuarto de la ESO, que duran cuatro días; a las de segundo de Bachillerato, con la misma duración. Ya van ocho jornadas, más las dos convocatorias ordinarias y extraordinarias. Y, mientras tanto, dando clase. No sé si alguien se ha detenido a pensarlo, pero nosotros, sí».

Plazas de dos años en Primaria

El consejero hizo estas declaraciones en la entrega de material escolar, por parte de la Obra Social la Caixa, a los escolares con mayores necesidades. El encuentro sirvió para responder a otras cuestiones relacionadas con la actualidad educativa. A preguntas de EL COMERCIO sobre el proyecto para habilitar plazas para niños de dos años en los colegios de Primaria, Alonso contestó que «no hay ningún paso más, pero esta medida no significa la segregación del ciclo de 0 a 3 años, porque el año pasado, en una confusión no sé si intencionada, algunos pretendieron verlo así y eso no se va a hacer».

Esa vía para ubicar a los niños de dos años en centros de Primaria «sigue abierta», dijo, pese a que a finales de curso señaló la intención de ponerlo en marcha en este que acaba de empezar, una vez conocidos los excedentes de las escuelas infantiles. «La vía sigue abierta -subrayó-, pero todo depende de si las instalaciones físicas en los colegios son las adecuadas y si los centros están próximos a las escuelas de 0 a 3. Vamos a seguir trabajando», apuntó.

Preguntado por cuáles son, entonces, los objetivos para el curso, indicó: «Seguir reflexionando en el modelo de gestión y mejorar la financiación del modelo de 0 a 3 (así se lo ha pedido la Federación Asturiana de Concejos)», no sin antes especificar que «la ratio es ya insuperable, porque supera la pareja técnica educativa de dos por aula. Está en 2,2 porque ha habido menos alumnos», y dijo que «los ayuntamientos están satisfechos con el servicio que están prestando y el modelo que tenemos». ¿Renuncia a la integración del ciclo 0 a 3 en la consejería? «La decisión no está tomada y este año seguimos conveniados».