El Comercio

Conserveras y mayoristas copan las compras de bonito en los últimos días de costera

  • María Jesús Álvarez sugiere que el ministerio ocultó el agotamiento de la cuota hasta después de las elecciones gallegas y vascas

El anunciado final de la costera del bonito por agotamiento de la cuota disponible, primero para la medianoche de ayer y luego para las cero horas del próximo miércoles, no solo ha sorprendido a los pescadores y las administraciones regionales, sino también a conserveras y comercializadores, que sintieron amenazada su programación.

Fuentes del sector indicaron a este periódico que algunas conserveras, acostumbradas a que hubiera pescado en los mercados hasta mediados octubre, apuraban los plazos para abastecerse de materia prima de calidad extra y que la previsión de cerrar el caladero al comienzo del día de ayer amenazaba incluso su producción y empleo. Así fue, porque una industria regional adquirió ayer en la rula de Gijón más de la mitad del bonito subastado, con protagonismo compartido por mayoristas.

A las quejas por la falta de previsión ministerial se sumó también ayer la consejera María Jesús Álvarez, que lamentó la «mala gestión» de los datos pesqueros de Madrid, aunque sugirió que más que despiste pudo existir voluntad de ocultamiento hasta después de las elecciones gallegas y vascas.

Gran parte del pescado que llega a puerto en los últimos días procede de barcos de tanqueo que están encontrando bancos cerca y subastan cada dos o tres días piezas grandes y extraordinariamente frescas. Hay que tener en cuenta que algunas mareas duran varias semanas, especialmente al principio, de forma que los ejemplares capturados los primeros días tienen mucho menor valor que los últimos. Ahora, por decirlo así, todos son de los últimos, cosa que, además del tamaño, explica que las cotizaciones se mantengan en torno a los cinco euros por kilo. Esa frescura, además, permite organizar un almacenamiento adecuado para que siga habiendo durante varios días bonito del Cantábrico en los mercados tras el cierre definitivo del caladero.

«Confunde a la gente»

Por lo que se refiere a los minoristas, también se quejan del fallido anuncio de final de la costera, porque «confunde a la gente. Muchos consumidores interpretan que al día siguiente de la interrupción de las capturas ya no puede haber bonito del Cantábrico en las pescaderías y desconfían de lo que les ofreces», explicó el secretario de la asociación de minoristas, Gonzalo García.

Tanto él como su colega Bernardino Batalla, de Pescadería Llastres, coincidieron en señalar que la demanda no es ya excesiva, ni ha crecido ante la expectativa del final de la costera. Señalan también que ahora es posible comprar bonito casi todo el año, con capturas procedentes de la flota canaria.