El Comercio

El Fapas detecta osos desnutridos por la escasez de alimentos silvestres

Una osa muy delgada, acompañada por su cría, captada por una cámara automática.
Una osa muy delgada, acompañada por su cría, captada por una cámara automática. / FOTOS: FAPAS
  • La sequía, que redujo la maduración de frutos, y la retirada de animales muertos en la naturaleza, causas de la delgadez de los plantígrados

La población osera asturiana no ha pasado su mejor verano. La sequía ha provocado una gran merma de los alimentos habituales de estos plantígrados y, en consecuencia, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) ha detectado un buen número de osos desnutridos, extremadamente delgados y con «claros síntomas de caquexia», una alteración profunda del organismo que suele aparecer en la fase final de algunas enfermedades.

La falta de lluvias originó que se redujera considerablemente la maduración de frutos como las cerezas, los arándanos, las avellanas o las moras, que durante los meses de verano suelen servir de alimento a los osos, junto con los insectos. Esa es la razón, según el Fapas, de que muchos ejemplares se hayan acercado a terrenos más humanizados en busca del colmenas, donde se alimentan de las proteínas que les proporcionan las larvas, «aunque popularmente se considera que el principal atractivo es la miel». Además, también se detectó que el despoblamiento rural de las zonas de montaña «ofrece una magnífica oportunidad para que muchos osos encuentren comida en los miles de fincas abandonadas en los entornos de los pueblos. Muchas de ellas mantienen aún viejos frutales», como manzanos, perales, cerezos, ciruelos, avellanos e higueras.

Ejemplar subadulto, en muy malas condiciones.

Ejemplar subadulto, en muy malas condiciones.

Pero el Fapas advierte de que existe «una campaña interesada para presentar ante la sociedad la existencia de osos problemáticos, acompañada de la solicitud de importantes recursos económicos a la Unión Europea».

Otro aspecto que critica el Fapas es la negativa de la Administración regional a aplicar el Reglamento de Encefalopatías promulgado por las autoridades comunitarias y que «permite de nuevo el abandono de cadáveres de animales domésticos en la naturaleza para alimento de la fauna silvestre». La retirada de estos cadáveres, que podrían aportar proteínas y reservas energéticas suficientes para la correcta evolución de los osos con vistas a pasar el invierno, en especial las hembras acompañadas de crías, «se ha convertido en un jugoso negocio económico que beneficia a la propia Administración regional en detrimento de la conservación de la biodiversidad de la región y los intereses agrarios que son dañados por la fauna silvestre», apunta el Fapas.

Por su lado, la Fundación Oso Pardo (FOP) asegura no haber observado ningún oso desnutrido y sí muchos ejemplares alimentándose de arbustos como arraclanes y pudios, «que constituyen un recurso muy importante en el final del verano». Además, apunta que para el verano se prevé una buena cosecha de hayucos -frutos del haya-, «por lo que los osos dispondrán de un recurso importante y abundante para prepararse para la hibernación y los partos».

El FOP sí apoya, no obstante, que se permita dejar carroñas de ganado en los montes para beneficio de osos y otras especies, algo que «ya se contempla en los borradores de las nuevas estrategias de conservación del oso pardo en la Cordillera Cantábrica y Pirineos, pendientes de aprobación».