El Comercio

Milagro en el Alvia Barcelona-Gijón

Pasajeros del Alvia, al filo de la medianoche, aguardando su evacuación por los integrantes del dispositivo de seguridad. / Juan Carlos Román
  • El tren descarriló en Lena con 78 pasajeros. El convoy viajaba a una velocidad moderada y no volcó al quedar apoyado en las paredes del túnel. Una mujer de 64 años ha sido trasladada al Hospital Álvarez Buylla

Una mujer de 64 años que resultó afectada de carácter leve en el descarrilamiento del tren Alvia registrado la pasada noche en el túnel de Lomo de Asno, en Lena. La pasajera ha sido trasladada al Hospital Álvarez Buylla de Mieres. Viajaba en el tren que había partido de Barcelona a las 12.10 horas y que, a las 21.37, por motivos que se desconocen, el Alvia 665 descarriló causando un susto de muerte entre sus 78 pasajeros. Acababan de atravesar el túnel conocido como la Loma del Asno, a unos tres kilómetros de la estación de Pajares, cuando la cabeza tractora y el primer vagón del tren se salieron por completo de la caja de la vía. En un principio, se temió lo peor. Dicen algunos pasajeros que el tren no volcó porque se quedó apoyado en las paredes del túnel. Tampoco en ese punto iba rápido, si bien fuentes documentales de Adif apuntan a que la velocidad autorizada en la zona es de 105 kilómetros por hora.

Los Servicios de Emergencia del Principado (SEPA) desplazaron a la zona todo un dispositivo de asistencia a las posibles víctimas que finalmente, y por fortuna, no tuvo que ser empleado. Los 78 viajeros se encontraban en perfecto estado, quizás algún contusionado pero nada grave en un accidente que pasando por una zona tan abrupta como es el puerto de Pajares podría haberse convertido en una tragedia. En cuanto trascendió la noticia del accidente también fueron muchas las personas que se acercaron a las estaciones de tren para recibir a sus familiares y, sobre todo, conocer su estado. Un matrimonio en Oviedo, muy nervioso, pudo hablar con su hijo por teléfono. «Nos dijo que se le estaba acabando la cobertura, que estaban en una zona de difícil acceso y que los estaban evacuando, y que además todos se encontraban en perfecto estado», acertaba a decir la madre de este joven de 25 años que había viajado a Pamplona para presentarse a una entrevista de trabajo.

Nervios en las estaciones

En la estación gijonesa, última parada del tren, los pocos familiares que, pasadas las once de la noche, aguardaban la llegada del convoy lo hacían intranquilos pese a conocer, por un operario de Renfe, que el descarrilamiento no había provocado ninguna víctima. La falta de cobertura en la zona donde se produjo el accidente les impedía ponerse en contacto con los pasajeros del tren para que les relataran de viva voz lo sucedido y pudieran constatar que se encontraban bien, y eso aumentaba su nerviosismo. Según la información que les fue trasladada, todos los ocupantes del Alvia se encontraban bien e iban a ser trasladados principalmente en vehículos todoterreno de la Guardia Civil. «Se encuentra bien. Está bien. Es todo lo que puedo decir», comentó un gijonés que esperaba impaciente a su hija y prefirió no facilitar su nombre. Al parecer sí hubo quien recibió asistencia médica debido a las crisis de ansiedad y a los momentos de pánico que se vivieron en el tren, dado que parte de los vagones permanecieron hasta pasada la medianoche en la oscuridad del túnel de la Loma del Asno donde se produjo el descarrilamiento.

Todo quedó en un susto, pero eso no evitó que los Servicios de Emergencia del Principado de Asturias activaran por completo el protocolo previsto en este tipo de situaciones. Se movilizó a efectivos de bomberos con base en los parques de Mieres y La Morgal, junto al Jefe de Zona para realizar la evacuación de los pasajeros y, por su parte, SAMU envió dos UVIS móviles, una ambulancia de soporte vital básico con un equipo de atención primaria y una ambulancia convencional.

En medio de la confusión de los minutos posteriores al accidente, se barajó desplazar autobuses a la zona para evacuar a los viajeros, aunque también se llegó a sopesar la idea de emplear las ambulancias destinadas al punto del accidente, dadas las dificultades de acceso a la zona en la que se produjo la salida de vía. La evacuación de los usuarios comenzó a la una menos cuarto de la madrugada. Un nuevo tren les llevó de vuelta a casa.

Unos 30 usuarios llegaron a la estación de Gijón en torno a las tres menos cuarto de la madrugada. La vía se permanece cortada. De este modo, los primeros trenes del sábado saldrán en bus, que facilitará la compañía.

Como consecuencia del accidente, el tren que le sucedía, un Alvia que procedía de Madrid tuvo que ser detenido en la estación de Busdongo y también sus pasajeros fueron evacuados por carretera.

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