El Comercio

Asturias recupera la conexión ferroviaria con la meseta tras casi 24 horas cortada

Trabajos para retirar la cabeza tractora y el vagón descarrilados en el túnel Loma del Asno, cerca del alto de Pajares.
Trabajos para retirar la cabeza tractora y el vagón descarrilados en el túnel Loma del Asno, cerca del alto de Pajares. / EFE / JOSÉ LUIS CEREIJIDO
  • El corte en la rampa de Pajares por el descarrilamiento de un Alvia el viernes afectó a diez servicios de Renfe, cubiertos por carretera

La vetusta rampa ferroviaria de Pajares -inaugurada en 1884 para conectar la región con la meseta- reabrió anoche, sobre las 21 horas, tras permanecer casi un día cerrada por el descarrilamiento de un moderno Alvia en la noche del viernes. La fortuna quiso que el accidente no se convirtiera en tragedia y el siniestro se saldó con casi la totalidad de sus 78 viajeros ilesos. Tan solo una pasajera de 64 años tuvo que ser trasladada al hospital Álvarez-Buylla de Mieres tras sufrir un cuadro de ansiedad. Operarios de Renfe y del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) se afanaron durante toda la jornada de ayer por encarrilar el convoy número 3665 y por proceder al arreglo y revisado de las vías.

Fuentes de Adif señalaron que los trabajos realizados por las grandes grúas que fueron trasladadas a la zona, a más de mil metros de altitud, permitieron retirar de la vía la cabeza tractora y el primer vagón del tren. Las labores se centraron posteriormente en volver a encarrilar el resto de los vagones del convoy -lo que se consiguió a las 15.40 horas- para, una vez remolcados por una máquina, acometer los trabajos de reparación de la vía.

Las dos empresas públicas han iniciado una investigación para esclarecer por qué la máquina tractora y el vagón contiguo se salieron de la vía, pasadas las nueve y media de la noche del viernes, cuando el convoy descendía por la rampa de Pajares.

Carril desplazado

Una de las hipótesis que más peso cobra es la posible rotura de una sujeción del raíl a la traviesa. La merma de la fuerza de agarre hizo que, con el peso del tren, el carril se desplazara hacia el exterior incrementando el ancho, lo que provocaría que las ruedas cayeran sobre el balastro.

El corte afectó a diez servicios de pasajeros, ocho alvias y dos de media distancia. En concreto, se trató de los trenes con destino a la estación madrileña de Chamartín (salió a las 7 horas de Gijón), Barcelona (8.05 horas), Alicante (11 horas) y un segundo a Chamartín con salida a las dos y media de la tarde. También se vieron afectados los procedentes de Madrid, Castellón y Alicante con destino Gijón. Los media distancia afectados fueron los servicios entre Gijón y Valladolid. Para estos pasajeros, el operador ferroviario dispuso de un plan alternativo de transporte por carretera.

Fueron, principalmente, dos las circunstancias que evitaron que se produjeran daños personales en el siniestro del viernes. Por un lado, la escasa velocidad a la que circulaba el convoy. Por otro, que el descarrilamiento se produjo dentro de uno de los 69 túneles de la rampa de Pajares, evitando sus paredes que el tren volcase. El Centro de Coordinación de Emergencias recibió el aviso poco antes de las diez de la noche. En la llamada realizada por Adif se indicó que la cabeza tractora y el primer vagón del tren Alvia procedente de Barcelona había descarrilado a la salida del túnel Loma del Asno, muy cerca del alto de Pajares, a más de mil metros de altitud.

En un primer momento, reinó la confusión y el desconocimiento del alcance real del suceso. Hasta se llegó a organizar la instalación de un hospital de campaña, que finalmente se canceló al conocer que no había heridos entre el pasaje. No obstante, hasta el lugar se desplazaron un gran número de agentes de la Guardia Civil de Mieres, Lena y León; hubo otros trece efectivos de bomberos del SEPA de los parques de La Morgal y Mieres, junto al Jefe de Zona Centro. También se desplazó el Vehículo de Apoyo Logístico (VAL). Por parte del SAMU se enviaron dos UVIS Móviles, una ambulancia de soporte vital básico con un equipo de atención primaria y una ambulancia convencional. Por prevención, el SAMU montó en la zona el puesto de asistencia médica avanzada.

El personal allí trasladado se congratulaba de lo que pudo haber sido y no fue. «Fue todo un susto». Los sanitarios atendieron a los viajeros nada más sufrir el descarrilamiento. «Había mucha tensión, fue un traqueteo muy fuerte y un golpe dentro del túnel». Más tarde, se tranquilizaron. «Están a lo suyo, leyendo o escuchando música. No hay problema porque tienen luz». No fue hasta las 0.25 horas cuando llegó un tren de cercanías -con el rótulo de 'especial'-. Los viajeros pasaron del Alvia al otro convoy entre la niebla y con una ligera llovizna, aunque no hacía frío. Los efectivos ayudaron a los pasajeros. Algunos de ellos, los más mayores, fueron bajados en sillas. A la una de la madrugada ya fueron evacuados. El tren debería haber llegado a su destino final, Gijón, a las once de la noche. Lo hizo a las 2.45 horas.