El Comercio

«Lo contamos de milagro»

A la derecha, Alfredo y Mercè celebran su llegada a Gijón. Detrás, Marino y Sara Villa acompañan  a su mujer y madre, Ana Eva Guerra, también pasajera del tren accidentado.
A la derecha, Alfredo y Mercè celebran su llegada a Gijón. Detrás, Marino y Sara Villa acompañan a su mujer y madre, Ana Eva Guerra, también pasajera del tren accidentado. / FOTOS: PURIFICACIÓN CITOULA
  • «Pasamos mucho miedo porque era de noche y, aunque no se veía nada, sabíamos que estábamos en el puerto y podíamos irnos por un barranco»

  • Los pasajeros recuerdan que el tren «estuvo como dando saltos por las traviesas e incluso cayeron algunas maletas»

Un milagro. Así definían los pasajeros del tren que descarriló la noche del pasado viernes en el concejo de Lena, a unos tres kilómetros de la estación de Pajares, el hecho de que el incidente se saldase sin víctimas ni heridos de consideración. Lo hacían todavía con el susto en el cuerpo a su llegada, minutos antes de las tres de la madrugada, a la estación de Gijón. «Ahora ya estamos bien, pero lo pasamos muy mal, porque al ser de noche no se veía nada y no sabíamos si estábamos en un túnel o al aire libre. Lo que sí que sabíamos es que estábamos pasando por el puerto y que podíamos caer por un barranco, fue muy angustioso y lo cierto es que podemos contarlo de milagro», explicaron a EL COMERCIO Alfredo y Mercè. El matrimonio, residente en Andorra, había salido por la mañana de Barcelona con la intención de pasar unos días en Asturias, de donde él es oriundo.

Durante los «aproximadamente treinta segundos» que tardó en detenerse el convoy, por las cabezas de los 78 pasajeros que iban a bordo pasaron toda clase de ideas. «En torno a las 21.30 horas comenzaron a sentirse golpes, fue como si el tren anduviese dando saltos sobre las traviesas e incluso cayeron algunas maletas. Entonces comprendimos que habíamos descarrilado y nos temimos lo peor», relató un matrimonio gijonés que prefirió permanecer en el anonimato. «Solo queremos llegar a casa y olvidarnos de todo esto», indicaron, aunque sí quisieron hacer hincapié en el buen trato que recibieron «desde el primer momento» por parte del personal de Renfe y de los efectivos de emergencias que se desplazaron hasta el lugar.

«Temíamos que se incendiase»

Si bien el miedo inicial se mitigó en el momento en el que el tren se detuvo sin mayores incidentes, volvió a resurgir con fuerza cuando los pasajeros fueron conscientes de que se encontraban 'atrapados' dentro del túnel. «Temíamos que el vagón se incendiase o hubiese algún otro problema y no pudiéramos salir», reconoció Alfredo. No obstante, la empresa ferroviaria les mantuvo informados en todo momento, lo que contribuyó a tranquilizar el ambiente, según indicó otro de los pasajeros, Ignacio Sánchez. Se da la casualidad de que este gijonés residente en Zaragoza es teniente coronel del Ejército del Aire y se dirigía a Gijón para asistir, como invitado, a la jura de bandera civil que tuvo lugar ayer al mediodía en Las Mestas.

Quienes también pasaron por momentos difíciles fueron los amigos y familiares que esperaban a los pasajeros en las estaciones de destino. Fue el caso de Marino Villa, quien aguardaba, junto a su hija Sara, a que llegase su mujer, Ana Eva Guerra. «Nos llamó a los pocos minutos de que tuviera lugar el accidente, así que nos enteramos por ella de lo ocurrido y supimos desde el primer momento que estaba bien. Estamos tranquilos, pero tenemos ganas de verla ya», explicaban minutos antes de que el tren entrase en la estación.