El Comercio

Alerta ganadera por el carbunco y la pasteurelosis

Una familia pastorea un rebaño de reses casinas en los montes del concejo de Ponga.
Una familia pastorea un rebaño de reses casinas en los montes del concejo de Ponga. / M. M. C.
  • La aparición de brotes sin previo aviso obliga a vacunar a todas las reses para evitarles una muerte casi segura

  • Son enfermedades que no están sometidas a control oficial «porque no afectan a muchos animales. Son casos puntuales», asegura el Principado

Los ganaderos que tienen sus reses en las campas más altas de la región se están encontrando con la aparición de una enfermedad que les desconcierta. Es la pasteurelosis, que «produce una neumonía que, si se complica con otra cosa, es fulminante. Te puede matar un ternero en doce horas», indica un afectado. El caso es que se habían detectado casos de esta enfermedad en el concejo de Aller, pero ha superado los límites de ese municipio. Estos ganaderos tenían especial atención con otra enfermedad grave, el carbunco sintomático, menos agresivo que el bacteridiano (antrax) ya que «no es contagioso. Antes se creía que sí, pero los veterinarios dicen ahora que no lo es. Tenemos que vacunar todos los años a las vacas, mientras que a los terneros se les vacuna a los quince días de nacer y otra vez un mes después».

El caso es que no se sabe cómo se produce este carbunco sintomático. Se cree que es producto de la ingesta de determinadas hierbas y que, incluso, pueden influir las condiciones meteorológicas. En realidad, los técnicos aseguran que «estas enfermedades siempre las tuvimos presentes. Hay casos todos los años que se dan por goteo. Lo que hay que hacer es mantener unas medidas de prevención», apuntan.

Ibo Álvarez, director general de Ganadería, explica que el carbunco «aparece y desaparece. Suele ocurrir a finales de verano y la gente lo asocia con la sequía y con que las vacas consuman helechos. Es grave porque puede originar la muerte del animal». En cuanto a la pasteurelosis, Álvarez indica que «es una bacteria que produce neumonía. En el concejo de Aller se han producido más casos y afecta a los terneros. Tenemos vacunas y tratamientos, pero es mejor la prevención».

El hecho de que se produzcan casos puntuales y concretos hace que no sean enfermedades sometidas a control oficial, pero la Consejería de Desarrollo Rural colabora con los ganaderos realizando análisis en muestras sospechosas para aplicar a las reses afectadas el tratamiento adecuado.

Por fortuna, en Asturias se considera erradicado el carbunco bacteridiano o antrax, conocido antiguamente como 'tierras malditas'. Tal era el nivel de contagio que la res afectada tenía que ser enterrada inmediatamente y el terreno en el que había comido y muerto no se podía volver a utilizar durante muchos años. Es más, «si los buitres comían de la vaca muerta, sus heces propagaban la enfermedad allí donde caían», asegura uno de los ganaderos afectados.