El Comercio

Un hotel para perros de cinco estrellas

  • La residencia se encuentra en Santa Marina de Piedramuelle, en el concejo de Oviedo, y las mascotas pueden disfrutar desde masajes hasta tratamientos naturales

Uno de los rompedores de cabezas de los propietarios de los perros cuando se van de vacaciones es que hacer con sus mascotas, para que en su tiempo de ausencia estén en buenas manos. Cada vez son más los dueños que optan por dejarlos en hoteles-residencia. Espacios preparados para los animales para que pasen unos días de vacaciones al igual que sus dueños.

En junio de 2015, Verónica Álvarez se adentró en una nueva aventura junto a una amiga. Ambas fundaron una residencia canina con todo tipo de lujos, ubicada en el concejo de Oviedo, concretamente en Santa Marina de Piedramuelle. «Buscábamos algo diferente, que no existiera. Y lo hemos encontrado. Los clientes están encantados», explica Verónica.

El objetivo es que los perros tengan los mejores cuidados el tiempo que pasan en la residencia. Un espacio en plena naturaleza donde los animales pueden disfrutar del aire libre y pueden correr cuanto quieran, ya que el terreno es muy amplio. El centro cuenta con catorce habitaciones separadas, las de los perros grandes de las de los pequeños. «Las habitaciones tienen calefacción, bebedor automático e hilo musical, para que los perros se puedan relajar». Todo tipo de lujos.

El trato personalizado es uno de los aspectos en lo que más trabajan las fundadores del centro. «Es muy importante que los animales se encuentren como en casa, y en algunos casos lo conseguimos, ya que muchos de ellos no quieren irse», comenta Verónica, mientras recoge una de las habitaciones.

El adiestramiento es otro de los servicios que ofrece Ovican. La evaluación tanto del perro como del propietario, es el primer paso a la hora de corregir la conducta del perro y adiestrarle. «Esta fase es clave, ya que no todos los perros son iguales. Y de ahí, vamos a saber su conducta y el tratamiento que debemos aplicarle», explica Paulino Fernández, el adiestrados del centro. El adiestramiento se desarrolla por sesiones. En algunos casos se pueden desarrollar hasta tres en un mismo día. «Un perro con el que se quiera trabajar una conducta de obediencia básica, en veinte sesiones está listo». Paulino asegura que, en el los últimos años, existe una mayor confianza de los propietarios hacia el adiestrador. En la actualidad, es una profesión reglada. «Se innova con nuevas técnicas, desde la base. Hacemos que el perro sea el protagonista, que no dependa tanto del guía y que sea el animal quien resuelva la situación». El adiestramiento en estos casos es más consistente.

Paulino también forma, en este centro de Oviedo, a perros de señal. Se trata de animales de asistencia que ayudan a las personas con una deficiencia auditiva con las rutinas cotidianas, como puede ser el sonido del timbre, el del teléfono móvil, el de la lavadora... El perro avisa al propietario de casi todos los sonidos, incluso en ocasiones, de algunos que nunca ha oído. «Poco a poco vamos a ir introduciendo este perro en la sociedad. En España no son muy conocidos. El país de referencia es Inglaterra», comenta Paulino.

No todos los perros tienen las características adecuadas para convertirse en un perro de señal. «Tienen que ser animales que no se asusten con los ruidos, sociables y que no sean agresivos. Normalmente, en este centro ovetense los sacan de los albergues, para convertirlos en perros que hagan un bien a la sociedad.