El Comercio

Cecilia Fernández y Óscar Suárez, los padres de la pequeña fallecida en marzo de 2013, posan con una foto de Ana.
Cecilia Fernández y Óscar Suárez, los padres de la pequeña fallecida en marzo de 2013, posan con una foto de Ana. / L. Á.

«La culpa fue de la médica», afirma la familia de la niña fallecida en Ibias

  • El Juzgado de lo Penal 1 de Oviedo acoge desde mañana las siete sesiones del juicio por la muerte de la pequeña de 18 meses que se atragantó con una palomita de maíz

El juicio en el que se determinarán las responsabilidades por la muerte de Ana Suárez Fernández, la pequeña de Luiña (Ibias) que falleció en marzo de 2013, con 18 meses, al atragantarse con una palomita, dará comienzo mañana. Está previsto que el proceso judicial se alargue hasta el 18 de noviembre, ya que se desarrollará en siete sesiones que tendrán lugar todos los viernes en el juzgado de lo Penal número 1 de Oviedo. La Fiscalía pide un año y medio de prisión y cuatro de inhabilitación para le médica que atendió a Ana en el HUCA, mientras que la acusación particular eleva la petición a cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación. Durante la primera sesión declarará la médica imputada. Ésta dio el alta a la niña sin realizarle una broncoscopia que podría haberle salvado la vida, tal y como recoge el informe forense de la autopsia, que aprecia «la existencia de una negligencia en la asistencia prestada».

Estos días previos al juicio están siendo duros para la familia de la pequeña. «Se vienen muchos recuerdos a la cabeza», reconoce su tío materno, José Manuel Fernández, para quien no cabe duda de que «la culpa es de la médica» que optó por no realizar la broncoscopia al bebé. La madre de Ana «mantuvo desde el primer día el mismo argumento», esto es, que se había atragantado con una palomita, recuerda el tío de la niña, quien cree que la familia ya no tiene nada que perder al enfrentarse a este proceso judicial. Los padres, que ya tenían un niño mayor, tuvieron otra niña tiempo después. «Les vino muy bien», pero el recuerdo de la pequeña Ana «nunca se olvida».

Durante el juicio prestarán declaración peritos y diferentes testigos, como el personal sanitario que atendió a la pequeña en el Hospital Central Universitario de Asturias (HUCA). Según la familia, tras ver a la niña, la mandaron para casa con la única indicación de que acudiese a pasar consulta a su pediatra en un plazo de quince días. Ana falleció cinco días después de recibir el alta hospitalaria, cuando al levantarse comenzó a tener problemas respiratorios. Los padres trasladaron a la pequeña al centro de salud de Luiña sin que allí pudieran hacer ya nada por salvar su vida.

La familia de la pequeña interpuso una denuncia por vía penal contra la médica que estaba de guardia en el HUCA, al entender que no actuó de forma correcta al no realizarle a la pequeña una broncoscopia. Esta técnica -sostiene la acusación- hubiera permitido extraer a la niña el grano de maíz del pulmón.

Por contra, el Sespa y la defensa de la facultativa creen que ésta actuó de forma correcta al no practicarle la prueba por los riesgos que entraña y solicitarán la libre absolución.