El Comercio

«Falta voluntad política en los países desarrollados para erradicar el hambre»

Santiago Menéndez de Luarca, durante su intervención.
Santiago Menéndez de Luarca, durante su intervención. / MARIO ROJAS
  • «Hace años había manifestaciones para dedicar el 0,7% del PIB a cooperación y ahora estamos en el 0,14», dice Menéndez de Luarca

'El doble concepto de la Seguridad Alimentaria. Cañones versus mantequilla' es el título de la conferencia con la que Santiago Menéndez de Luarca, exconsejero de Medio Rural de Vicente Álvarez Areces, puso en marcha ayer la nueva Cátedra de Estudios de Gobernanza Global Alimentaria de la Universidad de Oviedo. Un enunciado «provocativo» para dejar constancia de que «mientras entre 700 y 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, 1.600 millones tienen problemas de sobrepeso».

En esas condiciones, el concepto de 'seguridad alimentaria', destacó Menéndez de Luarca, no puede ser el mismo en países donde la población no consigue llegar a la ingesta necesaria de alimentos que donde el etiquetado se preocupa de informar, por ejemplo, sobre las calorías de cada producto. En ese sentido, el conferenciante contó la anécdota de que «don José, un cura párroco de Calleras, en Tineo, planteaba el cielo como 'una familia donde haiga patates asgaya'. No hablaba de jamón». El caso es que Menéndez de Luarca se suma sin dudarlo al grupo de estudiosos del tema que afirman que es posible erradicar el hambre y cita al premio Nobel de Economía Paul Samuelson para contraponer la inversión en armas a la agricultura responsable, con el convencimiento de que «incluso prescindiendo de consideraciones éticas, puede ser económicamente más productiva».

Pero el exconsejero afirma que «falta voluntad política en los países desarrollados para erradicar el hambre», que «organismos internacionales y el apoyo de todos» pueden paliar. «Por eso es importante una cátedra de Gobernanza Global Alimentaria», señaló. Respecto a cómo se puede apoyar a título individual, recordó que «hace unos años había manifestaciones para pedir que se dedicara el 0,7% del PIB a Cooperación; cuando más se destinó fue en 2008, el 0,4%, y ahora estamos en el 0,14. La crisis nos ha cerrado en nosotros mismos y creemos que estos problemas nos tocan lejos, pero nos afectan directamente, como los muertos en el Mediterráneo».