El Comercio

Granda, con el vicerrector de Extensión Universitaria.
Granda, con el vicerrector de Extensión Universitaria. / M. ROJAS

El rector urge a cerrar en una semana la prueba de acceso a la carrera universitaria

  • Insta a Íñigo Méndez de Vigo a materializar en una orden ministerial que la nota se podrá utilizar en cualquier campus público del país

En sus primeros mensajes como rector, Santiago García Granda transmitió su «honda preocupación» por la prueba de acceso a la Universidad de 2017. Desde entonces, siempre ha mantenido la necesidad de que haya un distrito único; esto es, que el resultado sirva indistintamente para acceder a una carrera universitaria ya sea en una comunidad o en otra. Y al asumir en julio la presidencia del grupo G-9 -que aglutina a las universidades de Oviedo, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Islas Baleares, La Rioja, País Vasco, Navarra y Zaragoza-, su esfuerzo se ha incrementado en ese sentido, acordando una prueba de acceso común. En la nota (hasta un máximo de diez puntos), la media aritmética de las calificaciones obtenidas en los dos cursos de Bachillerato supondrá un 60% y el 40% restante corresponderá a la nota alcanzada en la reválida o prueba que se organice al efecto en cada comunidad. Para obtener los cuatro puntos adicionales de nota específica se mantienen, esencialmente, las mismas ponderaciones que en cursos pasados, aunque se incorporan nuevas asignaturas de segundo de Bachillerato.

El pasado martes, según recogía 'El País', los directores generales de Universidad se reunieron en Valladolid y acordaron que la nota final de cada alumno, sea como sea la prueba, valga como nota de acceso en cualquier campus público español. El Ministerio de Educación tildó anteayer de «buena noticia» este distrito único, pero el rector de la Universidad de Oviedo le instó a «materializarlo pronto en una orden ministerial o en un acuerdo con las comunidades autónomas, que tienen mucho que decir en este asunto». Desde su punto de vista, la idea de tener un distrito único es «fundamental» y sostiene que es una cuestión en la que está todo el mundo de acuerdo. «El problema -subrayó- es que no existe una buena coordinación entre la prueba de Bachillerato (la 'reválida'), que este año es puramente testimonial al no ser necesario aprobarla para titular- con la de acceso o admisión a la Universidad».

El examen de selectividad puntuaba de 0 a 10, pero permitía a los alumnos subir nota y obtener hasta cuatro puntos más. Con el nuevo modelo, el ministerio coordina la prueba y esos diez primeros puntos. En lo que respecta al tramo de 10 a 14, en principio dejaba libertad a cada universidad para que lo regulara como quisiera, pero en esa defensa del distrito único, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) ve mejor que sea el Gobierno quien regule también este tramo. Así lo aseguró su presidente, Segundo Píriz, quien estima que la reválida no mantendrá la parte obligatoria (0-10) y otra voluntaria (10-14), sino que «la idea es que la comunidad autónoma, en función de las asignaturas de las que ya se han examinado los alumnos, pueda utilizar tablas de ponderación para puntuar entre 10 y 14». Por todo ello, García Granda urge a cerrar la prueba de acceso. «A mí me gustaría que en el plazo de una semana estuviera resuelto y así se lo he dicho a la directora general de Universidades, Cristina Valdés».