El Comercio

El carmelinta explicó los hechos durante la misa en Begoña

«Me van a permitir que les robe unos minutos para informarles de viva voz y de primera mano de lo que realmente sucedió el jueves pasado por la mañana en el despacho parroquial». El párroco de Begoña, Fidel Gil, utilizó está fórmula por primera vez ayer en la misa que ofició a las 18.30 horas en la iglesia regida por los Padres Carmelitas. Fue después de dar la comunión. «Una chica ha sacado un comunicado diciendo que yo la insulté con un insulto grave (que la llamé puta) y que la golpeé. Nada de eso es cierto», leyó el sacerdote ante sus feligreses, a los que expuso punto por punto la relación de hechos que vienen reflejados en su denuncia policial y que asegura que pueden corroborar varios testigos que estaban en la iglesia cuando pasó todo, entre los que también hay miembros de su congregación religiosa.

«En cuanto ha quedado libre (por su agresora) ha mandado un escrito a varios medios de comunicación e instituciones dando una versión que nada tiene que ver con la realidad con injurias y calumnias», lamenta el religioso en su escrito. «No queda sino mirarlo con ojos de fe y esperanza, y unirse al Cristo injuriado, calumniado, maltratado y muerto en la cruz inocentemente», concluye el texto cuya lectura se volverá a repetir hoy en todas las misas dominicales. Tanto las oficiadas por el párroco como por el resto de sacerdotes de la congregación.

Fidel Gil, natural de Peñaranda de Duero (Burgos), lleva 15 años como párroco de Nuestra Señora de Begoña. Llegó a Gijón procedente de la parroquia San José de la Montaña, de Montevideo (Uruguay), donde residió doce años. Todavía «muy nervioso» por lo vivido, asegura que nunca había recibido en su trayectoria pastoral, ni en España ni en Latinoamérica, una agresión así.