El Comercio

El fundador del Santo Ángel será el siguiente, el 22 de abril

Nembra tenía 700 vecinos en la guerra civil y con los de ayer, ya suma cinco beatos. El próximo en ampliar la lista asturiana tiene en cambio un origen más lejano. Se trata de un francés fallecido en Gijón y al que se atribuye un milagro a una religiosa. Es el padre Louis Antoine Rose Ormières, sacerdote nacido en Quillán, al sur del país vecino, en 1809, tras la revolución francesa. Preocupado por la situación de los niños en las zonas rurales, se volcó en su formación y cuidado, ayudándose para ello de religiosas. Es así como funda las Hermanas del Ángel de la Guarda, una congregación que termina siendo reconocida por Napoleón III en 1852. La hermandad está hoy presente en quince países. Los últimos años de su vida los pasa el religioso en Asturias, falleciendo en el colegio que mantiene la congregación, en 1950.

Hace ahora más de diez años, Celina Sánchez del Río, profesora del mismo centro, fue diagnosticada de un cáncer de boca. Se operó tres veces y acudió luego a Madrid, con mal pronóstico. Ella y todo su círculo comenzaron a orar al fundador de la congregación, solicitándole su intercesión. Tras una serie de pruebas, la hermana comenzó a sanar, de una manera que los médicos que la atendían no supieron explicar con base científica. Tras analizar estos hechos, ocurridos en 2002, la congregación de los santos en el Vaticano hizo público que daba por milagroso el acontecimiento. Dado el impulso dado a la causa desde Asturias y la vinculación de Rose Ormières con esta tierra, la ceremonia se celebrará en la Catedral de Oviedo, el 22 de abril.