El Comercio

24.000 asturianos padecen una enfermedad mental

  • El 25% de las personas acaba desarrollando una dolencia de este tipo. El Principado quiere fichar a 254 psiquiatras y psicólogos antes de 2020

Los datos son pavorosos. El 30,8% de las asturianas con 65 o más años padecen algún tipo de enfermedad mental. En 2014, los psicólogos y psiquiatras del sistema público pasaron consulta a 15.000 asturianos, de los que 2.000 eran niños menores de 14 años. La depresión, la esquizofrenia, los ataques de pánico o estrés arrastran un estigma que impide que parte de quienes los padecen se acerquen al médico. Conociendo estas realidades, la Consejería de Sanidad estimó ayer que al final, son «aproximadamente 24.000» las personas que en la región sufren alguno de estos problemas.

Los estudios apuntan que uno de cada cuatro ciudadanos padecerá alguna enfermedad mental en su vida, razón por la cual Sanidad quiere centrar sus recursos a «la detección temprana en la infancia y adolescencia, la promoción de los tratamientos psicoterapéuticos, relegados en los últimos años frente al recurso a la medicación; la atención a los adultos con trastornos severos y la lucha contra el estigma y la discriminación social».

Urge romper la imagen que arrastra el asunto. El temor que provocan la enfermedad mental y el propio enfermo en los demás dificulta su recuperación, pero también que el afectado reconozca los primeros síntomas. Para superar esa barrera ayer se celebró el día mundial de este tipo de dolencias bajo el lema «soy como tú aunque aún no lo sepas».

Se encargó de promocionar la jornada en la región la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental de Asturias (Afesa), con reuniones con el alcalde de Oviedo y unas conferencias. En ellas se habló del plan que el Principado tiene para el periodo 2015-2020, y que incluye la creación de 254 nuevas plazas asistenciales. La consejería elaboró en 2012 una encuesta según la cual, el 19,9% de la población adulta tiene riesgo de mala salud mental. El problema se ceba con las mujeres. Entre los 15 y los 29 años, por ejemplo, sufren estos males el 13,5% de los varones, mientras que en las mujeres presentan tasas del 17,7%. Progresivamente la diferencia se incrementa.

También participó en las jornadas el colectivo Hierbabuena, formado por propios enfermos que organizan terapias y dinámicas para su recuperación. Jesús Senén, vicepresidente del grupo, detalló los perjuicios que genera el estigma social. Es habitual por ejemplo que se tema las posibilidades de un esquizofrénico de provocar una agresión a un tercero, cuando lo cierto es que los números demuestran que estos casos son minoría, y que si algo lideran este tipo de enfermos son las estadísticas de suicidios.

Las enfermedades mentales están en auge y sin un modelo del todo definido. Antes, la solución era el ingreso del afectado en el manicomio, un sistema al que responde el hospital psiquiátrico que hubo en La Cadellada. Los especialistas concluyeron que aquel formato lo que hacía era segregar al enfermo de la sociedad, reduciendo sus opciones de recuperación; que lo que procedía era buscar la mejoría en el seno de la familia.

La crítica al sistema actual es que deja la responsabilidad en los allegados al paciente, no siempre dándoles antes los conocimientos suficientes para tratar con él. Por otra parte, el modelo tiene un punto débil en las cárceles, donde acaban ingresados enfermos tras cometer un delito y sin que encuentren en la penitenciaría el entorno propicio para mejorar.