El Comercio

La «comercialización», principal amenaza del sistema de trasplantes

Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, durante su intervención en el Congreso de la Sociedad Española de Nefrología que ayer comenzó en Oviedo.
Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, durante su intervención en el Congreso de la Sociedad Española de Nefrología que ayer comenzó en Oviedo. / MARIO ROJAS
  • España es líder mundial en donaciones e intervenciones, que continúan creciendo pese a la crisis

España es líder mundial por su sistema de trasplante de órganos, tanto por número de donantes como de intervenciones realizadas en proporción a su número de habitantes; sigue creciendo en calidad y cantidad pese a la crisis, y ha conseguido una relación entre coste y eficacia que los expertos ensalzan, pero el director de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz, supeditó ayer esos logros, además de a la profesionalidad y grado de compromiso de los facultativos, a valores como la «solidaridad» y el altruismo, de forma que alertó sobre la amenaza que podría suponer cualquier sospecha de «comercialización» o «privatización».

«Hemos sorteado algunos conatos de compra-venta de órganos con la colaboración de los profesionales y las fuerzas de seguridad», aseguró Matesanz, convencido de que todo lo conseguido hasta ahora se puede venir abajo si empieza a «sonar» que existen intereses comerciales en torno a los trasplantes.

En ese sentido, rechazó tanto los fraudes del llamado turismo sanitario, tras detectarse algún caso de pacientes búlgaros en busca de un trasplante tras entrar en España con contrato de trabajo falso, como, incluso, los llamamientos mediáticos para conseguir órganos. «No se debe extender la idea de que quienes hacen esos llamamientos van a tener un mejor acceso al sistema de trasplantes, simplemente porque no es así», manifestó Matesanz.

Pese a esos riesgos, el sistema español de trasplantes se desarrolla cuantitativa y cualitativamente, porque, aunque las estadísticas ponen de manifiesto el liderazgo de España, «todo es mejorable».

Así, las donaciones siguen aumentando y la cifra de 35-36 donaciones por millón de habitantes en 2015 podría llegar este año a 42-43 donaciones, según datos de Matesanz. Hay dos causas o «motores» de ese crecimiento. Por una parte, la incorporación de donantes fallecidos por parada cardiaca (asistolia), que este año proporciona unos 650 donantes renales con los que hace unos años no se podía contar y las donaciones procedían de fallecidos en accidente de tráfico o por patologías cerebro-vasculares.

Otro motivo apuntado por Matesanz en una comparecencia organizada en el marco del XLVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología, que se celebra en Oviedo, es una mejor coordinación con los servicios de urgencia, donde se captan cerca de la cuarta parte de los órganos que es posible trasplantar.

Por lo que a la mejora cualitativa se refiere, el experto, presentado ayer por los organizadores de su conferencia en Oviedo como «padre de todo el modelo español de trasplantes», dijo que un programa específico ha permitido dedicar mayor atención a pacientes hiperinmunizados, que tienen dificultades especiales para acceder a trasplantes como lo demuestra la circunstancia de que la mitad de ese colectivo lleve más de siete años en lista de espera y la cuarta parte, más de una década.

Coste-eficacia

En cuanto a la eficacia del trasplante como mejor solución para los problemas de insuficiencia renal, el doctor Matesanz destacó tres ventajas fundamentales sobre, por ejemplo, la hemodiálisis, incluida la económica.

Por una parte, dijo, aumenta la expectativa de supervivencia; por otra, la calidad de vida es mayor, porque no queda el paciente supeditado a la conexión periódica a una máquina y, además, es más barato. Matesanz cifró en 50.000 euros el coste de un trasplante renal, incluida la operación y el tratamiento durante el año siguiente. «Pero luego, baja», dijo, mientras que la hemodiálisis tiene un coste anual similar y se mantiene año tras año.

Por lo que respecta al trasplante de un riñón de una persona viva, el experto consideró que es la mejor alternativa, especialmente si se produce antes de que el receptor empiece tratamiento de diálisis, porque el órgano que se le implanta tiene «más masa renal», no existe periodo de tránsito y «el órgano no sufre lo que sufre en el momento de la muerte». Además, aunque «en medicina no existe el riesgo cero», si la persona donante no está incluida en grupo de riesgo por ser hipertensa, diabética u obesa, que complicaría el buen funcionamiento del riñón que le queda, «el riesgo no es superior al que tiene de sufrir un accidente de carretera quien conduce 100 kilómetros al día».