El Comercio

Dos agentes llevan detenido al presunto yihadista.
Dos agentes llevan detenido al presunto yihadista. / EFE

El arrestado en San Sebastián forma parte de un entorno radical

  • También había jurado lealtad al Estado Islámico, planeaba incorporarse a sus filas y buscaba reclutar a otros jóvenes

. La tranquilidad del número 133 de la Avenida de Zarautz de San Sebastián se vio sobresaltada a primera hora de ayer con un amplio dispositivo de la Policía Nacional. Una decena de vehículos, entre furgonetas y coches camuflados, se desplegaron hacia las 8.30 horas e irrumpieron en el bloque de viviendas de protección oficial para detener a un ciudadano marroquí con permiso de residencia en España. Fuentes policiales le identificaron como Yassin El Mehdi, de 20 años. Según el Ministerio de Interior, se trata de un «miembro activo del Daesh», una «pieza clave» en el entramado propagandístico y de captación de la organización yihadista, también conocida como Estado Islámico.

La cotidianidad no se recuperó hasta que, a las 17.30 horas, dos agentes lo sacaron esposado, tras un exhaustivo registro. A última hora de la tarde, los vecinos del portal 133 comentaban el suceso tratando de poner cara al presunto terrorista.

El Ministerio de Interior informó de que, además de su intensa actividad en internet y las redes sociales, «mantenía un estrecho contacto con el entorno radical yihadista afincado en Guipúzcoa. Los círculos y ambientes en los que desarrollaba su actividad diaria favorecían su labor de captación y radicalización ya que, mayoritariamente, estaban constituidos por personas susceptibles de exclusión social, así como de inadaptación cultural y laboral», lo que los servicios de seguridad consideran «un excelente caldo de cultivo para la formación de nuevos terroristas dispuestos a pasar a la acción».

Esta revelación hizo saltar todas las alarmas porque en el bloque de viviendas de viviendas de protección oficial donde fue detenido el presunto yihadista se ubican pisos de jóvenes tutelados por la diputación de Guipúzcoa, algunos de ellos también de origen magrebí, otros de «emancipación social», que atienden a jóvenes de entre 18 y 23 años.