El Comercio

La consejería encarga a la Universidad que organice la reválida en Asturias

  • La institución recuperaría así el papel que tenía con la extinta PAU. Areces reclamará suspender la prueba en su debut como portavoz en el Senado

Los estudiantes de Bachillerato son hoy víctimas directas del bloqueo político y de la soledad con la que el PP aprobó la reforma educativa en la legislatura pasada. La denominada como Ley Orgánica de Mejora de la Calidad en la Educación (LOMCE) prevé que al terminar esta etapa formativa los alumnos se sometan a una evaluación final, que serviría de base para su acceso a la Universidad. La norma está vigente, en julio el Ministerio de Educación desarrolló el Real Decreto, pero el formato, contenido y fecha de la citada reválida siguen en el aire, a la espera de que el departamento lo aclare en una Orden Ministerial.

Para «transmitir un mensaje de tranquilidad a toda la comunidad educativa», la Consejería de Educación y la Universidad de Oviedo acordaron ayer que esta última asumirá la organización de la prueba, según comunicaron. El pacto recoge además la propuesta lanzada por los rectores, de ceñir todo el proceso a una sola reválida. La norma abría la posibilidad de aplicar unos exámenes finales en Bachillerato y luego otros propios de acceso a la Universidad. Los rectores creen que dicha vía duplica los esfuerzos y gastos y que para seleccionar a los interesados en cursar una enseñanza superior basta con tomar como referencia los resultados de las revalidas y el expediente de Bachillerato, ponderando las distintas asignaturas en función de la carrera pretendida.

Consejería y Universidad lamentaron ayer el retraso del ministerio a la hora de aclarar la forma y fondo de las pruebas. A la espera de las noticias que vengan de Madrid, ambas partes han acordado que en Asturias la reválida no sea necesaria para obtener el título de Bachiller y que sea la Universidad de Oviedo la que desarrolle los materiales del examen en colaboración con los docentes de Secundaria, siguiendo el antecedente de la extinta PAU. El acuerdo evita por tanto que sean los propios profesores de instituto los que se hagan cargo en solitario de diseñar los exámenes.

El avance entre la consejería y la universidad no evita la presión política que reclama derogar la LOMCE. La semana que viene, por ejemplo, Vicente Álvarez Areces, el nuevo portavoz de los socialistas en el Senado, defenderá en el Pleno suspender tanto la reválida de ESO como la de Bachillerato.