El Comercio

«Gente así no nos representa. El terrorismo no tiene religión ni país»

  • La comunidad islámica asturiana se desmarca del detenido y confía en que el caso no genere actitudes xenófobas

«La primera palabra del Islam es paz y eso es lo que hacemos nosotros». Yahya Zanabili nació en Siria, pero lleva 45 años viviendo en el Principado. Este médico preside la Comunidad Islámica de Asturias y ayer quiso ser muy contundente en el rechazo a la violencia y el terrorismo. «No representan a nuestra religión».

Zanabili estaba ayer preocupado. La detención en Gijón de un presunto yihadista sacude a un colectivo muy volcado en ganar «la confianza» de la sociedad. «Nunca hemos tenido ningún jaleo y la Policía nos respeta porque nosotros hemos hecho lo mismo con el Estado español. Llevamos aquí desde los años 70 y jamás nos sucedió nada, ni cuando ocurrió el 11-M», explicaba con firmeza. Y es que Zanabili condena de forma rotunda cualquier tipo de acto terrorista y duda de que lo sucedido ayer en Gijón le afecte como musulmán porque considera que «cada uno paga sus actos. No nos va a perjudicar porque estas organizaciones no son nuestro problema, sino que es de los que forman parte de ellas».

Es el mismo mensaje enviado por Abu Hassan, secretario de la organización y residente en Asturias desde hace 40 años. «El terrorismo no tiene religión ni país», dice tajante. Sin dudar, Hassan quiere enviar un mensaje claro a los asturianos: «Esas personas no nos representan. Se representan a ellos mismos». El Islam no solo es paz, dicen los miembros de la comunidad. También dejan claro que, sea de donde sea, y sea cual sea su religión, el Islam dice que «cada uno tiene su castigo». Pero, para que llegue, antes hay que demostrar si se es «culpable o inocente».

10.000 asturmusulmanes

Yahya y Abu son dos de los 10.000 musulmanes que residen en Asturias. Un colectivo fuerte que ayer insistía en la preocupación. Que aparezca un terrorista en Gijón es «una mala noticia para todos nosotros y para Asturias porque es una región muy tranquila donde apenas existen problemas. Así lo cree el argelino Farit, miembro también de la comunidad musulmana con sede en Oviedo. Se confesaba no solo sorprendido, sino desconcertado por la detención de Ouelgi Abdellah.

Porque saben que la integración de la comunidad musulmana en la sociedad se ve truncada por actos como estos. Por eso, insisten: «La religión es muy clara acerca de los actos terroristas. Está totalmente en contra. Hay que respetar las leyes del país donde estás».

Algo que Farit asegura que todos hacen. «Los asturianos deben saber que los que estamos en el colectivo no estamos dormidos. Si vemos cualquier cosa rara, lo primero que hacemos es alertar a las autoridades competentes para que tomen nota».

Porque se consideran parte de la sociedad española. «Llevamos muchos años aquí y nuestros hijos han nacido en Asturias». Y es por eso que su lucha es constante. Enfrentarse a esta lacra, que afecta no solo a su religión y su cultura sino a la ciudad, el país que les acoge y en el que quieren permanecer muchos años más, porque vinieron buscando una vida mejor y quieren seguir construyendo futuro para esos niños que hoy juegan como uno más. Y pueden ser una víctima más.