El Comercio

Alertan del riesgo para enfermos renales de no precisar el contenido en potasio y fósforo en el etiquetado de alimentos

  • El estudio, presentado en el XLVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología que se ha celebrado recientemente en Oviedo, concluye que existen «carencias importantes» en relación a las obligaciones de información exigidas a la comida procesada

Investigadores del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza alertan del riesgo para los enfermos renales de que los alimentos no tengan que precisar en su etiquetado sus niveles de potasio y fósforo, ya que estos pacientes tienen menos capacidad de eliminar estos compuestos y puede aumentar su riesgo cardiovascular.

El estudio, presentado en el XLVI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (SEN) que se ha celebrado recientemente en Oviedo, analizó el nuevo reglamento europeo de etiquetado alimentario que será obligatorio a partir de diciembre de este año y concluye que tiene "carencias importantes" en relación a las obligaciones de información exigidas a los alimentos procesados.

Dicha normativa establece que en los etiquetados de estos productos deberá quedar reflejado el contenido en sal, azúcares simples y grasas saturadas pero, en cambio, no exige a los productos procesados que especifiquen su contenido en potasio y fósforo, muy relevantes para la salud del riñón. "Incluso en población general, cada vez se habla más del fósforo como el nuevo colesterol al encontrarse implicado en la calcificación vascular", según ha explicado a Europa Press Paula Mungía, una de las autoras de este trabajo, lo que hace que se asocie a una mayor mortalidad cardiovascular, "incluso en población general, no solo en enfermos renales".

De hecho, en su investigación analizaron 235 productos procesados y vieron que el riesgo de esa ausencia de información dada la sobrecarga de fósforo de algunos de estos alimentos analizados. Mungia reconoce que el cociente debe estar en torno a 12 unidades de fósforo por gramos de proteína (P/prot), niveles que supera el queso en lonchas (56,5), magdalenas (37,8), el queso fresco (20,4) o la merluza rebozada (13,1).

Ante estos datos, la investigación muestra la necesidad de avanzar en la sensibilización social sobre una dieta saludable, también desde la perspectiva del riñón, un objetivo al que ayudaría un etiquetado que pusiera de relieve no sólo los contenidos en sal, grasas saturadas y azúcares simples, sino también en aditivos fosfóricos.