El Comercio

«La gente tiene miedo a que haya más casos»

José Manuel Fernández y su mujer, que lee la noticia de la detención en EL COMERCIO, en una terraza.
José Manuel Fernández y su mujer, que lee la noticia de la detención en EL COMERCIO, en una terraza. / D. MORA
  • «Después de lo que pasó en París, muchos guajes decían que eran yihadistas por la barba del padre y el pañuelo de la madre»

  • Los vecinos de El Natahoyo y La Calzada se mueven entre la incredulidad y el temor a la presencia de más radicales

Tras la detención anteayer de un presunto miembro de Daesh en Gijón, son muchos los vecinos de las calles de Rosalía de Castro, en El Natahoyo, y Venezuela, en La Calzada, que confiesan tener miedo a que haya otros implicados o que pueda ocurrir algo más grave en el barrio. Estas personas son vecinas de los padres del detenido, Abdellah Ouelji Lafsahi, y son las que más quieren guardar su anonimato. Cuentan, eso sí, sus temores. Es el caso de una mujer que tiene claro que «la gente tiene miedo a que haya más implicados. Estamos muy asustados». Otra vecina asegura, por su parte, que «a partir de ahora lo veremos todo un poco distinto. La verdad es que tenemos como más precaución».

Ambas conocen a la familia de Abdellah desde hace más de 20 años. Una recuerda cómo el padre del detenido tuvo en su momento problemas económicos para pagar la comunidad y, tras un tiempo, pudo abonar lo adeudado «y nos dijo que lo pudo pagar gracias a su hijo. Nunca habíamos tenido ningún problema, porque ellos van a su aire, nos damos los buenos días cuando nos vemos y poco más», relata la mujer.

Amparo Fernández es otra vecina de la calle de Rosalía de Castro. Cuenta que la de ayer era una jornada «mucho más tranquila, porque lo del día anterior -por anteayer- fue mucho. Espero que todo se quede ahí». Ella asegura no sentir miedo, aunque comprende que «habrá quien lo tenga. Yo no los conocía mucho, porque salen y vienen, pero no se comunican mucho con la gente».

José Ramón García, otro vecino, reconocía que «solo oyes comentarios en el barrio de que nadie esperaba que pudiera ocurrir una cosa así. Pero en estos tiempos puede pasar cualquier cosa». Conocía de vista a la familia marroquí y considera que su relación con el vecindario es «la normal». Es más, al detenido le conocía de «coincidir llevando a los niños al colegio. No hablaba mucho con la demás gente». García se niega a sentir temor porque, «si andas con miedo por la vida, lo vas a tener a todo».

En la calle Venezuela, donde vivía Abdellah Ouelji con su mujer y sus dos hijos, la sensación también es de precaución después de lo vivido el martes. Especialmente temerosos se muestran los vecinos del portal, que aseguraron que la puerta del piso del detenido «no está precintada». Y es que su temor es mayor porque «siempre los vimos como una familia normal, pero después de la detención tenemos miedo y más después de ver cómo nos miraban sus familiares».

Justo al lado del portal está la cafetería Orensana. En su terraza se encontraban ayer José Manuel Fernández y su mujer. El hombre aseguró que «la mañana está siendo normal, muy tranquila. Lo que ocurre es que nos sorprendió mucho lo que pasó». Este vecino apunta que «les conocía de vivir al lado y por eso me extrañó mucho lo que pasó. De todas formas, es una familia que no se relacionaba mucho con los vecinos».

«Creíamos que era por droga»

Al frente de la cafetería está David Alonso, que relata que «toda la gente está comentando lo que pasó, es normal. Para nosotros está siendo un día tranquilo, porque ayer -por anteayer- no paramos. Pero ya se sabe, hoy hay gente que ya sabe de todo, pero algunos vecinos sí que nos dijeron que tenían miedo por si explotaba todo el edificio», apunta.

La familia de Abdellah Ouelji no entraba en la cafetería. David Alonso los conocía de verlos pasar delante del negocio. Explica que «después de lo que ocurrió en París, muchos guajes decían que eran yihadistas por la barba del padre y el pañuelo que llevaba la madre, de verlo en televisión. Nosotros no esperábamos que ocurriera nada de esto. Es más, cuando vinieron los antidisturbios pensábamos que sería por una operación antidroga. No podíamos pensar que tuviéramos un yihadista en el vecindario».

En El Natahoyo y La Calzada la operación policial de anteayer era la comidilla de todos los vecinos. La sensación de incredulidad era la tónica general. En algunos casos, aderazada además con ciertas dosis de temor.