El Comercio

Los hospitales mantienen aún sin abrir 182 de las 307 camas cerradas en verano

  • Los sindicatos hablan de recortes mientras la administración asegura que las pondrá en servicio cuando lo requiera la demanda

Para el Servicio de Salud del Principado (Sespa) sigue siendo verano. Al menos, en lo que respecta al cierre de camas y a la contratación de personal. Cuatro de los siete hospitales que dependen directamente del Sespa mantienen aún cerradas buena parte de las camas que inhabilitaron en verano como consecuencia, supuestamente, del descenso de actividad quirúrgica. La medida, habitual en cada temporada estival, se puso en marcha en julio pasado con el cierre de un total de 307 camas en cinco hospitales. Pues bien, ya avanzado octubre, y cuando se está pensando en la vacunación de la gripe y en cómo cerrar el año sin pacientes con demoras de más de seis meses, 182 de esas camas permanecen fuera de servicio.

Según datos recabados por los sindicatos CC OO y Satse, los hospitales que todavía mantienen camas y plantas cerradas son el HUCA, en Oviedo, con 62 plazas; Cabueñes, en Gijón, con 60; San Agustín, en Avilés, con 32, y Mieres, con 28. Las centrales acusan a la administración de perpetuar los recortes, ya que «con menos camas, menos personal, menos sustituciones y menos gasto». Por el contrario, los hospitales aseguran que pondrán en servicio las camas cerradas cuando lo requiera la demanda. Sin embargo, esta última indicación no es del todo acertada, ya que hospitales como el de Avilés y el de Mieres sopesan mantener cerradas durante todo el año una parte de las camas que cerró en julio.

El hospital de la comarca del caudal, el Álvarez-Buylla, intentará prolongar todo lo que pueda el cierre de una de sus plantas, que supone en total, 28 camas. Así lo informó la dirección del centro recientemente a los representantes del personal. Avilés seguirá por el mismo camino, manteniendo activa una política de austeridad que inició en 2010 y que ha supuesto ya el cierre casi permanente de tres plantas, señala Trinidad Caminero, secretaria de la sección sindical del Satse en el Área Sanitaria III.

Esperas en Urgencias

Precisamente, dicho centro sanitario se vio obligado a mediados de septiembre a reabrir una de las unidades inhabilitadas «debido a la alta ocupación. Hubo pacientes que tuvieron que esperar hasta catorce horas en Urgencias porque no había camas suficientes para los ingresos, cuando teníamos tres plantas fuera de servicio», acusa Caminero, quien opina que «los pacientes podrían estar mucho mejor atendidos si el hospital abriera las plazas necesarias y contratara a personal suficiente». Relata esta trabajadora que en el hospital avilesino «por las noches hay una única enfermera para atender a 34 pacientes por planta. Una vergüenza». Lo mismo ocurre, afirma José Antonio Vázquez, también del Satse, en Mieres. «Hay una sola enfermera para toda la planta de hospitalización. El personal no da abasto y viene a trabajar muy agobiado», dice.

En Cabueñes, son 60 las camas sin funcionar. Son la totalidad de las que cerró en verano. El gerente «prometió abrirlas si la ocupación crecía», indica Maite Puertas. De momento, «vamos bien, no hay habitaciones de tres camas ni tampoco muchas individuales reconvertidas en dobles. Debe ser uno de los pocos octubres que estamos tan bien, porque lo habitual es todo lo contrario. No obstante, la situación puede cambiar de la noche a la mañana y ahí veremos si abren las camas como prometieron», indicó esta representante del Satse.

Los hospitales del Sespa tienen actualmente en espera quirúrgica a 18.062 pacientes, de los que 692 acumulan demoras por encima del medio año. A comienzos del verano eran 17.634 las personas pendientes de una operación y 181 las que sufrían esperas de seis meses. La demora media para una intervención está ahora en 83 días, 18 días por encima de los que había en junio.