El Comercio

El jugger se instala en Asturias

  • Cada vez son más las personas que practican esta disciplina en la región, sobre todo en Oviedo, Gijón, Avilés y Mieres

Una alternativa a los deportes de siempre. Así se presenta el jugger, un juego nunca visto antes y que tiene sus orígenes en Alemania. Desde hace tres años, cada vez gana más adeptos en el Principado, aunque las ciudades españolas donde más peso tiene son Madrid, Cantabria, Murcia y Zaragoza. En la capital maña fue donde descubrió esta disciplina Iris San Pedro una joven gijonesa que introdujo junto a otros compañeros esta práctica deportiva en Asturias. En la actualidad, es la coordinadora de Gijón: «Cuando lo descubrí me impactó mucho. Por ello, tenía que enseñarlo en Asturias».

Para muchos el jugger es una batalla entre equipos. «Un juego de contacto. Esto fue lo que más me llamó la atención a la hora de practicarlo», explica el gijonés Adrián González. Para Iris el jugger tiene una mezcla de lucha de gladiadores, como el rugby. «Todo el mundo que lo prueba repite, ya que es muy divertido», asegura.

Pocos saben que el origen del jugger está basado en un juego que realizaban los protagonistas de la película cuyo título traducido al castellano era 'La sangre de los Héroes', del año 1989. Básicamente, se trata de dos equipos y cinco jugadores por cada uno de ellos. Por un lado, existe la figura de los luchadores o pompfers, cuatro por cada equipo, y un corredor o quick. Éste es el único que puede tocar el balón o jugg y meterlo en la portería. El objetivo de los luchadores será proteger al corredor para que el contrincante no pueda arrebatarle la pelota. Estas son las reglas de esta disciplina que está en auge en la región. «Tenemos mucha facilidad de movernos y nos adaptamos a todo. Quien lo prueba, se engancha», confiesa Iris.

Además es una disciplina mixta. No hay diferencias entre hombres y mujeres. «Sorprende, pero hay muchas chicas que pueden con los chicos», explica. Aunque la diferencia de género es notable, ya que se puede encontrar una fémina por cada siete varones.

A la hora de defenderse y bloquear a los juggers del otro bando, se valen de una serie de armas como la espada corta, el escudo, el stab o bastón, el q-tip, el mandoble y la cadena o el kette. Todas ellas armas fabricadas con materiales blandos como goma-espuma, bambú, coquilla y cinta americana. En Gijón, una vez al mes, se realizan talleres para que los participantes puedan fabricarse sus propias armas.«Es todo muy casero», bromea la coordinadora.

Según las reglas del juego, los que reciben un golpe tendrán que permanecer agachados durante cinco intervalos, que vienen marcados por un pitido que no deja de oírse durante el encuentro y que sirve para que los jugadores contabilicen, entre otras cosas, el tiempo que deben permanecer inactivos después de que les toquen con un arma.

El partido suele durar sobre unos veinte minutos. Se juega en un campo octogonal, con unas dimensiones de 20x40 metros. Sin duda, es una disciplina de contacto, con mucho ritmo, en la que los participantes no paran un segundo. Por ello, la descarga de adrelina está asegurada.

Una de las cosas por las que luchan estos chicos es por la existencia de una liga en la región, al igual que existe en otras ciudades. «Estamos en proceso de desarrollarla, pero aún queda mucho por hacer», comentan. Por tanto, a la hora de participar en competiciones, los asturianos tienen que salir fuera de la comunidad.

En un futuro esperan crear un club deportivo, aunque son muchos los requisitos que se necesitan. Aunque, sin duda, lo que más demandan estos chicos es la difusión para que cada vez sea más conocido. «No nos gusta que nos miren raro, cuando lo único que hacemos es entrenar», apunta Iris, en relación a la originalidad de la puesta en escena, en las sesiones de entreno.