El Comercio

Gispasa investiga si hubo «vicio oculto» en las baldosas dañadas del nuevo HUCA

  • El hospital reconoce que hay zonas deterioradas en parte del terrazo que se instaló en el edificio de hospitalización

Gispasa, la empresa que se encarga del mantenimiento del nuevo HUCA, investiga si hubo «vicio oculto» en las baldosas que se instalaron en el nuevo hospital y que apenas dos años después de su uso presentan importantes desconches que obligarán a su sustitución. El hospital reconoce que una partida del terrazo que se empleó en los pasillos del edificio de hospitalización presenta daños y deterioros diversos. Gispasa intenta determinar si los defectos detectados 26 meses después de inaugurado el complejo de La Cadellada son en realidad defectos no visibles u ocultos. De ser así, Gispasa reclamaría el gasto derivado de la restitución de las baldosas a la UTE que se encargó de construir el nuevo hospital.

Según información facilitada por la Consejería de Sanidad, hasta ahora los costes derivados de este suelo en mal estado son menores puesto que se ha procedido a extraer algunas muestras del terrazo deteriorado. En concreto, se trata de unas baldosas color gris, de 60 por 40 centímetros, que se emplearon en todos los pasillos de hospitalización. Los daños, según Gispasa, «son aleatorios, con lesiones puntuales en su superficie en forma de oquedades».

La empresa del HUCA intenta busca el método para proceder a la reparación definitiva «manteniendo las características del mismo y que conserve la estética del pavimento y sus propiedades de resistencia y resbaladicidad». Cadesa, especializada en control de calidad, está analizando las muestras de las baldosas retiradas. De momento, Gispasa ha gastado 580 euros en la extracción del terrazo a estudiar y 1.520 euros en los ensayos de control de calidad.

Los delegados de Prevención del hospital llevaban tiempo alertando de estos hechos a la dirección del HUCA. Un estudio «in situ» realizado por los diferentes sindicatos advertía de a existencia de suelo desconchado en casi todas las plantas de hospitalización. Sobre todo en pasillos, en zonas de acceso a los ascensores y en los circuitos por donde discurren los robots.