El Comercio

«Cuando una plaga está establecida, se incorpora a la flora y la fauna»

Máximo Braña, en su despacho del Servicio de Sanidad Vegetal en la Consejería de Desarrollo Rural, en Oviedo.
Máximo Braña, en su despacho del Servicio de Sanidad Vegetal en la Consejería de Desarrollo Rural, en Oviedo. / ÁLEX PIÑA
  • «Con la entrada de España en la UE hay un tránsito de materia vegetal que trae como consecuencia la llegada de patógenos nuevos»

  • Máximo Braña Jefe del Servicio de Sanidad Vegetal del Principado

La aparición de enfermedades que afectan a distintas especies vegetales, como es el caso de la polilla guatemalteca, que afecta a la patata y está especialmente presente en los concejos de San Tirso de Abres, Vegadeo y Castropol, ha hecho que las autoridades del Principado tengan que reaccionar con rapidez para evitar que la plaga se extienda. De ello se ocupa el Servicio de Sanidad Vegetal, cuyo responsable es Máximo Braña. Pero no solo es esa enfermedad a la que las autoridades tienen que hacer frente. La realidad parece más preocupante de lo que se podría pensar. Braña explica cuál es la situación.

Tras los últimos acontecimientos ha ganado actualidad el Servicio de Sanidad Vegetal. ¿De qué se encarga?

De todo lo relacionado con la patología vegetal, tanto forestal como agrícola. Normalmente, nuestro trabajo va desde prospecciones de organismos de cuarentena que pueden ser peligrosos y pueden estar establecidos en comunidades autónomas cercanas o en países de la UE hasta apoyo técnico a agricultores y a técnicos de las agrupaciones de tratamientos integrados, tanto en el diagnóstico como en tratamientos. Sanidad Vegetal se compone de personal técnico y de un laboratorio que lleva a cabo técnicas de diagnóstico en materia de bacterias, hongos, virus, artrópodos e, incluso, el control de residuos aparecidos en los alimentos.

¿Cuáles son los principales problemas con los que se encuentran en la actualidad?

Muchos. En los últimos años, desde la entrada de España en la UE, hay un tránsito de material vegetal que trae como consecuencia la llegada de patógenos nuevos. Han entrado muchos. Ahora mismo, tenemos desde enfermedades en las masas de pino a plagas en las de eucalipto. Algunas están controladas y otras son de nueva aparición, como son los casos de la avispilla del castaño y una especie de pequeño coleóptero, la polilla guatemalteca que afecta a la patata. También hay enfermedades que son las más típicas y conocidas de aquí. Tenemos una página web en la que avisamos de plagas y cuarentenas.

Cuando se detecta una enfermedad, ¿cómo se actúa?

Lo primero que se hace son prospecciones y se intenta erradicar. Si no se puede, se pasa a una fase de contención. Va a depender mucho del tipo de plaga. Por ejemplo, con la avispilla del castaño la UE sacó una decisión comunitaria de control, pero se vio que era imposible actuar sobre un patógeno. Va a depender mucho del comportamiento del germen, si tiene situaciones vulnerables en las que puedas hacer intervenciones, si es específico de una planta, etcétera. Se buscan las mejores soluciones. A veces se encuentran y otras veces, no.

¿Hay preocupación entre los agricultores?

Claro, pero va a depender mucho de la importancia agrícola que tiene el cultivo o la masa. Asturias tampoco es una comunidad productora de patata como puede ser Castilla y León. Un patógeno como la polilla guatemalteca no es lo mismo aquí que en Castilla y León, que es productora de patata de siembra, de calidad, y de patata de consumo. Los huertos de Asturias son familiares, de auto consumo y que pueden vender al mercado local pequeñas cantidades. Pero la preocupación la tiene quien recibe el patógeno.

También se había hablado de problemas con la manzana...

Tiene plagas y enfermedades de toda la vida. Los problemas son el gusano de la manzana, que siempre lo habrá en todas las comunidades.

¿Se puede decir que la sidra está en peligro?

No. Hay enfermedades como el fuego bacteriano que sí puede tener connotaciones en los manzanos. De momento aquí no lo tenemos. Puede ocurrir que el día de mañana venga, pero tiene más incidencia en peral que en manzano. Es importante vigilar no solo los patógenos, sino la producción de plantas, que sean de viveros controlados. Nosotros los vigilamos y analizamos muestras todos los años para que no tengan enfermedades que se puedan transportar.

Lo que sí se ha encontrado es una enfermedad del eucalipto que puede pasar a la manzana, ¿no?

Son trabajos de prospecciones de la presencia de determinados cicadélidos, que pueden transportar un citoplasma que pueden transportar al manzano. Pero una cosa es que haya presencia y otra es que puedan transmitir la enfermedad. Aquí los hay de toda la vida, pero deben tener unas condiciones determinadas para transmitirlo.

Cuando aparece una noticia como la de la polilla guatemalteca, ¿se exageran sus consecuencias?

A veces sí, pero pasa con todo. Intentamos dar información precisa. En el caso de la polilla ya tuvimos dos jornadas con los agricultores en San Tirso y en Vegadeo. Lo que más nos importa es que los agricultores tengan la información de primera mano y sepan lo que tienen que hacer. Cuanta más información aparezca, es bueno para que la gente tenga conciencia de lo que hay y sepa adónde dirigirse.

¿En Asturias están controladas estas nuevas enfermedades?

Controladas no. ¿A qué se llama controlado? Se está haciendo una evaluación. En el caso de la polilla, cuando sabíamos que estaba en Galicia, lo que hicimos fue poner un sistema de vigilancia en almacenes, con trampas de feromonas en San Tirso, Vegadeo y Castropol, para ver si podía venir, y detectamos su presencia. Es difícil de verla en el cultivo, por eso se hace en almacén.

Comentaba que los tránsitos de vegetales favorecían la llegada de nuevos patógenos, ¿y las condiciones meteorológicas?

Un patógeno determinado en un cultivo, se alimenta de ese cultivo. Donde ese cultivo se desarrolle, él también lo hará. Puede ocurrir que haya condiciones climáticas en un momento determinado que lo favorezcan, pero en cuanto el patógeno entra en un cultivo, se puede adaptar. Ahora tenemos dos focos de chancro del kiwi. Pero por ejemplo, la polilla guatemalteca lleva en Canarias desde 1994 y saltó a La Coruña en 2015. ¿Cómo puede ser eso? Los barcos gallegos en Canarias, que compraron patatas y la llevaron para sembrar.

Pero no se puede esperar que la gente sepa los problemas que puede generar introduciendo algún producto de otro lugar...

Claro, como una persona que vaya a Francia, donde hay fuego bacteriano, y traiga una planta porque le gustó, la cortó y la trajo. Todas las plagas pueden aparecer por diversas circunstancias, como una importación, los embalajes de madera, sacos, etcétera.

¿Qué ocurre si una plaga no se puede erradicar?

Cuando ya está establecida, se incorpora a la flora y la fauna del cultivo. Se buscan medios de control que puedan ser eficaces para que se minimicen los daños. Por ejemplo, el escarabajo de la patata o la mosca blanca no eran de aquí y ahora se convive con ellos, con sistemas de lucha. Con el tiempo tienes que adaptarte a lo que existe. Lo que podemos hacer es tratar de erradicarlo, sino contenerlo y, si no podemos, convivir con ello.