El Comercio

14.500 cazadores en busca de trofeo

  • El número de licencias en Asturias sufre un descenso constante debido a la crisis económica y la falta de relevo generacional

  • El cupo máximo es de seis jabalíes y hasta cuatro corzos por cada jornada

La temporada de caza ya está en plena marcha. Los cazadores esperan grandes resultados, especialmente debido al notable incremento de la población de jabalíes, que pueden haber superado con creces los 60.000 ejemplares en la región. No ocurre lo mismo con otras especies, como son los rebecos y los corzos, aquejados de diferentes enfermedades que los han mermado mucho, o los venados, con la sarna siempre al acecho. Otro problema con el que los cazadores creen que se pueden encontrar es con que los jabalíes hayan migrado en gran medida de los cotos de caza a otras zonas en las que les es más fácil encontrar alimentos, como en las cercanías de zonas habitadas e, incluso, en las inmediaciones de las grandes ciudades.

Pero, a pesar de esa situación, la actividad cinegética en esta temporada se inicia con grandes expectativas. Hay menos cazadores que nunca, con solo algo más de 14.500 licencias. Los aficionados apuntan a dos motivos. Uno sería la falta de relevo generacional, pues la edad media de los cazadores asturianos se ha disparado en los últimos años. El segundo motivo sería meramente económico. La crisis ha dificultado a muchos cazadores hacer frente no solo al coste de la licencia, sino también a los gastos que supone una cacería, como son los transportes, el alojamiento, la contratación de monteros y jaurías de perros, el pago a los guardas y, lo que es más importante, el abono que hay que hacer por animal abatido, que por lo general no son baratos.

Se calcula que las cacerías que se realizarán en las reservas regionales de Asturias durante esta temporada cinegética superará las 1.500, una cifra similar a la del año pasado, cuando fueron programadas 1.552. Pero a ellas hay que añadir las que se lleven a cabo en los cotos.

Dos son las principales modalidades de caza. Una es el rececho, en la que un cazador acompañado de un guarda realizan una búsqueda activa de una pieza determinada de adulto de rebeco, venado, gamo o jabalí. La segunda sería la batida, en la que participa una cuadrilla de cazadores, en colaboración con batidores y monteros que son los encargados de acosar a los animales y dirigirlos hacia donde están los cazadores. Estas cuadrillas pueden alcanzar los 25 integrantes y un máximo de diez monteros con otros tantos perros. Es la técnica más utilizada para la caza del jabalí.

En la región está completamente prohibido el ejercicio de la caza en los 17 refugios regionales -zonas como las principales rías, Covadonga, los embalses o Muniellos-, 16 zonas de seguridad, especialmente establecidas en las inmediaciones de las principales localidades, y en los tres cercados y vallados de la braña de Zapurriel (Villayón), Pumar de las Montañas (Cangas del Narcea) y Resellinas (Cudillero).

Pero hay terreno más que suficiente para cazar en prácticamente toda la región. Hay once reservas regionales de caza, la mayor de ella de casi 86.000 hectáreas y la más pequeña de 3.865; 55 cotos regionales de caza, de entre las 44.891 hectáreas del de Cangas del Narcea hasta las 3.270 de Bimenes. Además, existe el coto privado de Pandemules, en Caso y Ponga, que tiene una superficie de 604 hectáreas.

Los cupos permitidos de caza están directamente relacionados con el espacio en el que se realice. Son más limitados en las reservas pero en el resto de terrenos cinegéticos pueden llegar desde un corzo, venado o rebeco hasta un máximo de seis jabalíes. Pero hay que tener en cuenta que en las zonas de aprovechamiento cinegético común y en los cotos regionales gestionados por la Administración del Principado se permite cazar hasta cuatro corzos y seis jabalíes, es más, de esta última especie está previsto el establecimiento de cupos especiales en el caso de que haya daños en la zona provocados por estos animales.

Y es que uno de los objetivos del Principado es que los cazadores procuren capturar todo el cupo de jabalí que se les concede, con el fin de contribuir al control de una especie que tiene la población disparada. Hay que tener en cuenta que en los últimos años la media de ejemplares abatidos por cada cacería era de dos animales, muy lejos de los seis que permite la legislación. Eso ha contribuido a que en los últimos años la población de jabalí haya venido creciendo a un ritmo cercano al 7% anual.

Eso sí, la práctica de la caza está totalmente regulada y hay que tener en cuenta que está prohibida la caza de todo tipo de cría de jabalí, venado, gamo, corzo y rebeco, así como de las hembras seguidas de crías. La temporada de caza está previsto que termine a finales de febrero de 2017.